AGROINDUSTRIA

Aragón recibe con satisfacción la tregua arancelaria entre Europa y EE.UU.

El sector de la agroindustria confía en aprovechar su buen momento, tras crecer un 277% en los últimos cinco años, mientras productos como el vino esperan recuperar cuota de mercado en el que siempre ha sido principal destino de sus exportaciones.

ALBERTO RILLO /
Un trabajador cuidando de los animales en una granja de cerdos (Canva).
icono foto Un trabajador cuidando de los animales en una granja de cerdos (Canva).

El sector de la agroindustria aragonesa acoge con satisfacción y esperanza el anuncio del acuerdo alcanzado por la Unión Europea y Estados Unidos, por el que ambas partes suspenden por cinco años los aranceles impuestos en el marco del conflicto Boeing-Airbus por las ayudas concedidas a los dos gigantes aeronáuticos y que, en los casos español y aragonés, había supuesto una barrera para productos como el aceite de oliva, los cítricos, las aceitunas, los quesos o, especialmente, los vinos, cuyo principal mercado exterior es EE.UU

Solo en marzo de este año, último periodo del que constan datos oficiales, Aragón exportó al país norteamericano por valor de unos 46 millones de euros, lo que en todo caso supuso y según el Instituto Aragonés de Estadística, solo el 3,3% del montante global de productos vendidos por la Comunidad al exterior. Estados Unidos ocupó ese mes el octavo lugar de una clasificación que encabezaron Francia y Alemania.

La satisfacción que reina en el sector proviene de ver decaer aranceles fruto de "un conflicto político ajeno al sector", y la esperanza, de la posibilidad de recuperar posiciones en un mercado tan importante como el norteamericano, mucho más tras la crisis vivida durante el pasado año a causa de la pandemia. 

Desde el Gobierno de Aragón, el consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, Joaquín Olona, valora el anuncio como "una magnífica noticia", particularmente para el sector del vino, del que recuerda sus "significativas cifras de exportación" a Estados Unidos. Olona se desplazó este miércoles a Bilbao para intervenir en el evento de innovación 'Food 4 Future. Expo FoodTech 2021', donde presumió del crecimiento del 277% que ha experimentado el sector agroalimentario aragonés en los últimos cinco años, en los que las ventas han crecido un 61% y  el empleo un 31%. 

Coincide en encontrar motivos para la alegría el gerente de Aragón Exterior (AEX), Ramón Tejedor, para quien se trata de "un pacto estratégico fundamental” que espera dé pie a “un gran y amplio acuerdo comercial” entre Estados Unidos y Europa, “que dé estabilidad e incluya los sectores del acero y el aluminio”. Hasta entonces, señala, “cualquier convenio quedará sujeto a un futuro cambio de gobierno en Estados Unidos, como ya ocurrió cuando Trump se descolgó del Acuerdo de París”, recuerda.

En cualquier caso, el responsable de AEX destaca la labor de promoción llevada a cabo por Aragón para situar sus productos en los mercados internacionales. Entre las principales actuaciones llevadas a cabo desde la Administración aragonesa, Tejedor recuerda la campaña de la Dirección General de Innovación y Promoción agroalimentaria para potenciar la marca de Aragón, así como “las estrategias de diversificación” impulsadas con el vino, un sector que, según señala, ha encontrado salida en los mercados de Asia, América latina y Europa durante un periodo “dificilísimo”, en el que no ha habido ferias, pero en el que se han trabajado los canales online.   

"El sector primario ha vuelto a ser el pagano de otro conflicto político ajeno" 

Por parte de los sindicatos, el presidente de ASAJA, Fernando Luna, ha mostrado una satisfacción contenida: “Si estaríamos mal, que nos alegramos de volver a la situación que teníamos antes”, ha sintetizado. Luna ha lamentado que el sector primario haya vuelto a ser “el pagano” de "otro conflicto político ajeno", como ya ocurrió con el veto ruso, y ha criticado que no se viera atendida su demanda de ayudas económicas para los afectados por parte de un ministerio que, a su juicio “se conforma con estirar el chicle de la PAC”.  

Productos aragoneses como el despiece de cerdo congelado, el aceite de oliva, la destilación de licores, el vino, la fruta en congelados, y, en parte, el queso de vaca y oveja se beneficiarán de esa suspensión arancelaria, que para Luna debería venir acompañada de la creación de un fondo europeo de reserva para crisis alimentarias y de un mayor control en frontera para que los productos de fuera, sujetos a tratados comerciales, deban cumplir los mismos estándares de calidad a que están obligados los europeos. “En el lineal del supermercado entran libremente tomates, naranjas y sandías de Marruecos, y carne australiana o argentina, a un precio inferior a nuestra nuestros productos y no cumplen esa burocracia”.

250 millones de euros extra por exportar a EEUU

El secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos de Aragón (UPA Aragón), José Manuel Roche, valora muy positivamente la suspensión de los aranceles, tras un periodo que, según calcula, “al sector exterior español le ha costado 250 millones de euros extra, por seguir exportando productos a Estados Unidos”. Una cifra que no incluye lo que las empresas y los diversos sectores han dejado de exportar a ese país. En todo caso, confía en que esta decisión “marque una senda de futuro” para un mercado mundial de alimentos que no se vuelva a ver afectado por conflictos geopolíticos ajenos a él.    

Roche considera que esta situación supone “un soplo de aire fresco” para el mercado español, para el que ahora se abre una oportunidad para recuperar posiciones en un mercado como el norteamericano, que, a su juicio, valora en gran medida la calidad de sus productos, como el aceite, los vinos, los quesos, los cítricos o la aceituna. En todo caso, para el portavoz del sindicato agroganadero, este nuevo episodio arancelario deja como enseñanza “la necesidad de exigir más transparencia y justicia en las relaciones comerciales con países terceros”. Viene su afirmación a cuenta del veto ruso, que, según recuerda, “desde 2014 se ha llevado por delante cientos de explotaciones frutícolas y ese mercado no hemos sido capaces ni de sustituir ni de recuperar”, lamenta. 

"Corremos el riesgo de cambiar coches europeos por alimentos de los países de Mercosur" 

Además, reclama “reciprocidad” en acuerdos como el que se sigue negociando con Mercosur y que estos días se debate en Bruselas. “Corremos el riesgo de cambiar coches europeos por alimentos de los países de Mercosur, que no cumplen los estándares a que se ven obligados los productos agrícolas y ganaderos españoles y europeos”, avisa.

Competir con los vinos chilenos y australianos

Entre los grandes beneficiados por esta caída de las barreras arancelarias está el sector del vino. Desde Bodegas Aragonesas, su director general, Enrique Chueca, se muestra esperanzado en que el acuerdo permita a los vinos europeos volver a crecer a las cifras previas a la imposición arancelaria del 25%. En el caso de los caldos de la Denominación de Origen Campo de Borja, este periodo de año y medio de aranceles les ha supuesto pasar de exportar al mercado norteamericano del 10-12% a un 8-10% de su producción. Otra cuestión será ahora, según advierte, recuperar los precios anteriores. “Una vez saltas de escala, el comerciante no limita el precio y este sube con mucha alegría, pero luego cuesta hacer que baje”, apunta. En todo caso, Chueca asegura que el mercado estadounidense, “el más importante para el mundo del vino”, va a seguir creciendo, por lo que se ha mostrado favorable a una mayor labor de promoción por parte de las administraciones. 

En el caso de las bodegas Grandes Vinos, que forman parte de la D.O. Cariñena, trasladan su alegría y hasta su sorpresa por una noticia “muy positiva” que no esperaban llegase “tan pronto” tras la elección de Joe Biden. “Somos optimistas, porque esto nos deja como estábamos antes y ahora podremos competir con otros vinos, como los chilenos y australianos, que se habían beneficiado de los aranceles”. Ese espíritu positivo forma parte de una estrategia a largo plazo”, en un mercado “en el que todo el mundo quiere estary para la que reclaman “una política estatal que invierta mucho más para trasladar una imagen potente del vino de España, en lugar de la batalla actual en la que cada D.O. va por su cuenta”.

Entre tanto, desde Cariñena se dan casi por satisfechos, tras un año complicado, en el que a causa de la pandemia han perdido menos de un 10%. "Dentro del desastre que supone para cualquier empresa, hemos encontrado como contrapunto la buena noticia del notable incremento en ventas de Monasterio de las Viñas en Canadá, a raíz de ser calificada como marca prioritaria", destacan.  

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