TERUEL

La localidad turolense de Montoro de Mezquita abre el primer bar de su historia

El proyecto nace para dar servicio al cada vez mayor número de turistas que se interesan por la belleza rural de este enclave del Maestrazgo

L. BUENDÍA /
Mirador las Eras es el nombre con el que han bautizado a su bar / A. S.
icono foto Mirador las Eras es el nombre con el que han bautizado a su bar / A. S.

Con música en directo y el apoyo de la gente de la zona. Así será la inauguración, este sábado, del primer bar en la historia de Montoro de Mezquita, una pedanía dependiente del municipio turolense de Villarluengo en la que actualmente tan solo hay empadronados 14 vecinos. Esta es la culminación del proyecto que han puesto en marcha las hermanas Ana y María Pilar Salesa junto a su tío Pedro Salesa, quienes pretenden dinamizar la localidad gracias a la apertura de este nuevo (y pionero) establecimiento. 

Ubicado en una "zona idílica del pueblo", según apunta Ana, Mirador las Eras, nombre con el que han bautizado a su iniciativa, ofrecerá servicio tanto a los vecinos como al cada vez mayor número de turistas que se acercan hasta la pedanía atraídos por la belleza de este paraje rural del Maestrazgo. Los motivos del reciente aumento de los visitantes son la construcción de las pasarelas de Valloré, un paseo fluvial apto para disfrutar en familia, y las dos rutas moteras -The Silent Route y la de los Puertos del Silencio, incluida en el programa Aragón Slow Driving- que discurren por su carretera. Por eso, en la actualidad, "el pueblo no es capaz de acoger a todos los turistas", explica Ana. "En Semana Santa, verano y cuando hace buen tiempo vemos que la afluencia a Montoro es cada vez mayor y mucha gente nos pregunta dónde puede tomarse algo, pero no hay ningún sitio donde hacerlo".

Para Ana, que a sus 28 años ocupará el puesto de administradora y que a día de hoy trabaja para una 'start up' del sector tecnológico relacionada con los Recursos Humanos, este proyecto no trata solo de emprender, sino que es, también, una cuestión emocional: "Es el pueblo de la familia de mi padre y en el que pasábamos todos los veranos. Cuando volvíamos a Zaragoza estábamos asalvajados", cuenta entre risas, que evidencian los buenos recuerdos que guarda de su infancia en las calles de esta pedanía. 

"Nos hubiese gustado abrir hace unos meses, pero, por unas cosas o por otras, se ha ido retrasando. Como no ha habido nunca ningún negocio, no tenemos una referencia. A priori, durante el verano y la Semana Santa estará abierto. Dependerá de la respuesta que tengamos de la gente", comenta Ana, para quien el objetivo a largo plazo sería conseguir fijar población contratando a alguien dispuesto a mudarse con su familia.

Un chiringuito de madera

"En un lugar desde el que es posible ver todo lo que rodea al pueblo, hemos montado un chiringuito de madera, hemos puesto una pérgola y hemos aprovechado el atractivo del entorno", señala Ana. Sobre si, en el futuro, les gustaría ampliar el negocio para ofrecer una mayor cobertura turística, Ana afirma no tener cerrada ninguna puerta. "Ya veremos. El entorno es idílico. Pero esos puentes, cuando lleguen, ya los cruzaremos", concluye.