IMPACTO DE 145 MILLONES

Las ferias de Aragón recobran el pulso, con 60 citas en lo que queda de año

Tras suspender en 2020 el 80% de certámenes programados, el sector vuelve a exponer y se marca retos para el futuro

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Un detalle de la última edición de Femoga, en Sarieña, de la edición de 2019 (FEMOGA).
icono foto Un detalle de la última edición de Femoga, en Sarieña, de la edición de 2019 (FEMOGA).

Este viernes empieza en Sariñena (Huesca) la 35ª edición de Femoga, la Feria Industrial, Agrícola y Ganadera de Los Monegros. Pero será una edición virtual. El sábado comienza en Cantavieja (Teruel), su Feria Agrícola y Ganadera, pero solo con una subasta de animales. La cita artesana de Ballobar (Huesca), que debería celebrarse también desde el sábado, ha sido suspendida este año. Ha sido la tónica del sector, al que la COVID-19 ha golpeado con dureza. Sin embargo, el inicio del curso revela que las ferias aragonesas, a las que el Ejecutivo autonómico atribuye un impacto directo superior a los 145 millones de euros anuales, van recobrando el pulso. Solo en lo que queda de año, hay programados 60 certámenes.

De hecho, la directora general de Comercio, Ferias y Artesanía del Gobierno de Aragón, Eva Fortea, celebra que "en octubre ya se contemplan menos suspensiones que en mayo o en septiembre". "Esperamos que en este último trimestre lleguen a celebrarse todas las ferias previstas", expresa, después de un año, 2020, en el que solo tuvieron lugar 23 de las 120 contempladas inicialmenteBelinda Pallás, presidenta de la Asociación de Ferias Aragonesas (AFA), explica que "durante los primeros seis meses de este año, la mayoría de ferias fueron virtuales y, en muchos casos, se decidió aplazarlas al segundo semestre".

El objetivo, según Fortea, es "recuperar cuanto antes la normalidad y superar en 2022 las cifras de este año". El último ejercicio normal, 2019, los certámenes celebrados aglutinaron a 3.408 expositores y a unos 300.000 visitantes. Unos números a los que dan forma ferias de todo tipo: monosectoriales y más profesionalizadas, o generalistas y multisectoriales, en las que exhibe y se comercializa una gran diversidad de productos. En todo caso, un "evento social y económico" para el lugar en el que se celebran, argumenta la directora general. 

Fijadas en el calendario aparecen citas en municipios de toda la Comunidad, aunque destacan eventos como Figan (Feria Internacional para la Producción Animal), Smagua (Salón Internacional del Agua y del Riego) o Smopyc (Salón Internacional de Maquinaria de Obras Públicas y Minería), todos ellos en la Feria de Zaragoza, "un auténtico tractor de la economía, no solo de la ciudad, sino de toda la provincia", admite la directora general. Frente a estas grandes ferias, brotan en toda la Comunidad certámenes más modestos, pero, en algún caso, con años ya de experiencia, como la Feria de Otoño de Biescas (Huesca), que llegará en octubre a su 28ª edición.

Diferentes tipos de ferias

Pallás, también concejala de Desarrollo del Ayuntamiento de Barbastro (Huesca), resalta la diferencia entre "lo que son ferias y lo que son ferias-mercado". A la AFA solo están adscritas 12 entidades organizadoras de este tipo de eventos: Fraga, Calamocha, Caspe, Alcañiz, Monzón, Teruel, Zaragoza, Barbastro, Biescas, Ejea de los Caballeros, Calatayud y Sariñena. Con más de 220.000 metros de espacio expositivo, la asociación dice representar "al 70% del sector" y pide al Ejecutivo que también haga la distinción, en función, por ejemplo, de si se cuenta o no con un recinto ferial propio

Además de volver a la mera celebración de las ferias y de hacerlo en entornos seguros, el sector se halla, por otra parte, en pleno proceso de reinvención. "Aunque el contacto presencial y el cara a cara son insustituibles, las nuevas tecnologías han venido para quedarse", apunta la presidenta de AFA, quien vaticina que "las ferias serán híbridas, con jornadas virtuales", como las que recogen los programas de algunos certámenes, fruto de la experiencia de los últimos meses.

Retos para el futuro

Desde el Gobierno de Aragón, que ha recuperado en los presupuestos de este año una línea de ayudas para este tipo de eventos, Eva Fortea apuesta "por la profesionalización, la formación y la innovación". "Hacer una feria un año es fácil; la dificultad es consolidarla, de cara a los expositores y a los visitantes, y a la vez hacer que no siempre sea lo mismo". En nombre de AFA, Belinda Pallás enumera los retos del sector para el futuro más inmediato, además del obligado respeto a los protocolos sanitarios: "Una mayor especialización profesional y territorial, una mejor promoción y la creación de experiencias de valor para los visitantes".

Para ambas está claro que las ferias, grandes o pequeñas, "suponen un potente elemento dinamizador y una gran herramienta comercial" con que cuentan numerosos municipios aragoneses. La directora general del Ejecutivo autonómico añade que estos certámenes suponen una inversión en el desarrollo económico sostenible, que resulta fundamental para la vertebración del territorio".