Miguel Fleta: ni olvidó su tierra, ni su tierra le olvida

Hace 82 años, y con solo 40 años de edad, fallecía uno de los tenores más importantes de la primera mitad del siglo XX

ARAGÓN CULTURA /
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Su voz era diferente a todas, capaz de alcanzar un sobreagudo con plenitud y filar reduciéndola al pianísimo más imperceptible, sostenido por un fiato prodigioso, sin perder color, tersura, timbre ni vibración. 

Miguel Burro Fleta, nació en Albalate de Cinca, provincia de Huesca, el día 1 de diciembre de 1897. Fue el octavo hijo vivo de Vicente Burro Gallán y María Fleta Esparagüerri. De familia humilde, ya a los ocho años empieza a trabajar como pastor y labrador en su Albalate natal, como peón en las obras del canal de Aragón y Cataluña y, de nuevo como pastor, en la localidad zaragozana de Cogullada.

Desde muy pequeño demuestra un talento innato para el canto; estudiando solfeo con don Lázaro Uriol y siendo descubierto en el Festival de jota de Villanueva de Gállego por el gran cantador Miguel Asso, quien lo inicia en su arte y le anima a participar en el Certamen oficial de Jota con motivo de las Fiestas del Pilar. El 16 de octubre de 1917, Miguel Fleta se presenta al certamen; sin embargo no obtiene el éxito que él esperaba y se marcha triste y enfadado por no obtener premio alguno a pesar del clamor popular.

Lo que probablemente no imaginó, es que el 25 de abril de 1926 viviría el momento cumbre de su carrera: el estreno mundial de “Turandot” de Puccini en la Scala de Milán. Fue el propio Arturo Toscanini, director de la orquesta en dicho evento, quien impuso la presencia de Miguel Fleta para el papel de Calaf. El éxito es clamoroso, y Fleta se consagra como el mejor tenor de su generación.

El 27 de abril de 1937 canta por última vez “Carmen” en el Coliseu dos Recreios de Lisboa y muere en La Coruña, víctima de una uremia fulminante, el día 29 de mayo de 1938. Sus restos mortales regresaron a su tierra y reposan en el cementerio de Torrero de Zaragoza. Dice la leyenda que falleció susurrando su romanza del tercer acto de “Tosca”.

Su figura es universal, pero el tiempo pasa rápidamente. Parece que el “bel canto”, es un arte que ya no atrae a grandes masas y que muchos consideran elitista; algo que choca, precisamente, con el carácter del tenor aragonés, que mantuvo su sencillez hasta el final de sus días.

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Ficción 82º aniversario de la muerte de Miguel Fleta en Aragón Radio
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