La medalla del premio Nobel Ramón y Cajal llega a la Caja de las Letras

El legado del aragonés ha sido depositado en la cámara acorzada del Instituto Cervantes por el ministro de ciencia, Pedro Duque

ARAGÓN CULTURA /
icono foto El ministro de ciencia, Pedro Duque, sostiene la medalla junto a la vicepresidenta del CSIC, Rosina López Alonso, y el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero (F. EFE)

La medalla del Premio Nobel de Medicina que recibió Santiago Ramón y Cajal en 1906 ha sido depositada este lunes en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes por el ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, en un acto marcado por el azul quirúrgico de las mascarillas que impone la nueva normalidad.

La caja de seguridad número 1.721 de la cámara acorazada del que fuera Banco Español del Río de la Plata, hoy sede del Cervantes, es el lugar donde Duque ha depositado la medalla de Ramón y Cajal, quien recibió el Nobel de Fisiología y Medicina en 1906 "en reconocimiento por su trabajo sobre la estructura del sistema nervioso".

El acto de homenaje a "un investigador de la medicina, tiene en estos momento el valor del agradecimiento a todos los profesionales de la ciencia y la medicina que nos están ayudando a combatir esta pandemia", ha destacado el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero.

En este sentido, Duque ha esperado que la "gente haya entendido que la apuesta por la ciencia, la innovación y el conocimiento es la forma de salir" de la crisis actual.

Homenaje

El Cervantes ha organizado este homenaje a Ramón y Cajal (1852-1934), considerado padre de la neurociencia, que junto a Severo Ochoa (1959) son los únicos españoles que han recibido un Premio Nobel en disciplinas científicas. Una veintena de invitados asistieron al acto, en el que las mascarillas azules y blancas, sillas situadas a la distancia de seguridad y micrófonos envueltos en papel de film para formular preguntas fueron los otros protagonistas.

La medalla fue depositada por Duque en la caja que abrió García Montero. La anécdota se produjo cuando los informadores gráficos y de televisión les pidieron abrir la caja fuerte para tomar más imágenes, pero la llave no quería girar, a pesar de los intentos de García Montero, hasta que una trabajadora del Instituto logró hacer funcionar de nuevo el mecanismo.

La caja se abrirá el 25 de julio, tiempo que dura el depósito del galardón, tras lo que allí se pondrán varios libros, entre ellos una primera edición de la autobiografía de Ramón y Cajal y de su libro "Cuentos de Vacaciones". El depósito de la medalla se enmarca en el acuerdo de colaboración que firmaron el pasado 1 de octubre el Ministerio y el Cervantes con el deseo de impulsar el español en los ámbitos científico y tecnológico, así como para reforzar su influencia mundial como lengua de ciencia.

"Si queremos convertir el español en una lengua de seducción democrática", ha destacado García Montero, "la mejor manera de ayudar a todos los países que tienen el español como lengua nativa es potenciando el valor de nuestra lengua en la ciencia y en la tecnología, que van a ayudar al progreso y al bienestar de nuestra sociedad".

Durante la presentación del acto en el que también intervino la vicepresidenta de organización y relaciones institucionales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Rosina López-Alonso, se puso de manifiesto la polifacética figura del nobel, que cultivó la escritura, la pintura o la fotografía.

Personalidad destacada

Una personalidad "absolutamente destacada", pues en aquellos tiempos "para poder hacer ciencia en España y poder destacar había que ser tres veces más inteligente, probablemente que en Alemania o en Francia, y nos sigue pasando un poquito eso", dijo Duque. Los investigadores del CSIC, ha resaltado López-Alonso, todos los días se inspiran "en la tenacidad, la curiosidad y el ingenio de ese genio polifacético que es Ramón y Cajal".

En momentos en que nos preguntamos cómo será el mundo tras la pandemia, el director del Cervantes ha recordado que Ramón y Cajal no se sentía "muy optimista" sobre el mundo que surgiría tras la Primera Guerra Mundial, pero a la vez decía: "No me acomodo al pesimismo". Un científico que -recordó- dijo que "la apuesta verdadera por la patria es la apuesta por la verdad, por la ciencia y por el arte".

Duque ha señalado que Ramón y Cajal dejó un legado "magnífico" que hay que dejar "seguir fructificando", invirtiendo en futuro, dando valor y empujando al talento para que se desarrolle y contribuya a la sociedad, la cual tiene que apostar "mucho más por la ciencia y la investigación".

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