GANADERÍA

La trashumancia del Valle de Benasque, mucho más que una tradición

Los ganaderos recuperaron esta actividad hace 38 años y ahora viven como una fiesta la bajada de las vacas de la alta montaña a praderas con más sustento

LOURDES SAAVEDRA /
icono foto Imagen de las vacas pastando en el monte.

Las vacas del Valle de Benasque ya pastan en los prados de la zona baja. Esta semana, los ganaderos han vuelto a cumplir con la tradición y han conducido al ganado desde los prados de alta montaña a cotas inferiores, en las que los animales pueden encontrar fácilmente su sustento. Se trata de una actividad arraigada en el valle desde hace décadas y que siempre tiene lugar coincidiendo con la festividad del Pilar.

El colofón de esta trashumancia es la Feria Ganadera, que se celebró el 12 de octubre en Benasque, donde se exhibieron unos 300 animales. 

Juan Manuel Lamora es uno de los 11 ganaderos que estos días ha trasladado a sus vacas de pastos. En su caso, desde el monte Estós a la zona baja, durante unas tres horas de viaje. Lamora pone en valor esta tradición, que ya realizaba su padre, y que este año cumple 38 ediciones: "Es una tradición muy importante para la zona. Hubo un momento en el que se perdió y hace más de treinta año se recuperó, desde entonces no paramos".

El ganadero de la localidad de Sesué explica que todos colaboran en la trashumancia. "Antes los vaqueros recogían a las vacas y ahora no se pueden pagar esos costes, así que lo hacemos entre todos", por eso, detalla Lamora, "las vacas se juntan y cuando llegan todas al corral de la famosa cabaña del Tormo (que se hizo popular por la canción del grupo Celtas Cortos) se realiza una tría en la que cada vaca vuelve con su dueño".

Lamora, que lleva 46 años dedicándose a la ganadería en el Valle de Benasque, trabaja junto a su hijo de 39 años. Aunque en su caso el relevo generacional está garantizado, el ganadero mira al futuro con escepticismo: "Nuestra generación apuesta por continuar, pero creo que el futuro es desaparecer. El sector está muy difícil. Los precios y la política ganadera en la montaña hacen que ya no sea rentable y, cuando algo no es rentable, ya sabemos lo que pasa". Según Lamora, lo que sí puede "alargar la actividad" es la entrada de las nuevas tecnologías en la ganadería. Drones y GPS ya son una realidad que "nos ayudan", dice, "pero habrá que ver si son suficientes para subsistir".