Los reporteros de ‘Unidad Móvil’ hacen un recorrido por el sector del juego en Aragón

La presencia del juego tanto en las calles como en internet ha crecido en los últimos años. Desde máquinas tragaperras, a salones de juego, pasando por bingos o apuestas presenciales y online, la oferta es cada vez más variada. ¿Es también cada vez más accesible?

En el programa de este viernes las cámaras de ‘Unidad Móvil’ entran en salones de juegos y bingos nuestra comunidad para conocer qué tipo de control de accesos existen en estas salas. El programa conocerá las historias de personas para las que el juego se convirtió en una enfermedad.

‘Unidad Móvil’ comienza recorriendo la ciudad de Zaragoza para conocer la evolución que ha experimentado el juego en los últimos años. Un reportero del programa acompañado de Jesús Cortés, investigador especializado en juegos de azar, comprueba la expansión de las salas de juego por diferentes barrios de la ciudad y la transformación que han sufrido las tradicionales máquinas tragaperras. Estas máquinas han pasado del clásico juego de rodillo a ofrecer diferentes juegos, desde el póker a la ruleta, convirtiendo a los bares en pequeños salones de juego donde no se puede controlar el acceso de los jugadores autoprohibidos, personas inscritas de forma voluntaria en el Registro del Juego de Prohibidos de Aragón.

En este paseo por Zaragoza, la psicóloga Yolanda López responde a las preguntas de en qué momento el juego se convierte en un problema, las graves consecuencias tanto psíquicas como físicas que conlleva la adicción al juego y el cambio que ha experimentado el perfil de jugador.

Este nuevo perfil de jugador cada vez es más joven. Un equipo del programa charla con dos estudiantes universitarios que en alguna ocasión han hecho apuestas deportivas. Ellos hablan de la facilidad de apostar con el móvil, e incluso de entrar a una sala de apuestas “con el DNI de algún amigo mayor” cuando aún no eran mayores de edad.

En Aragón, uno de cada diez aragoneses tiene problemas con el juego. Pero, ¿cuántos consiguen recuperarse? ‘Unidad Móvil’ consigue entrar en una de las sesiones de terapia que tienen lugar en Azajer (Asociación Aragonesa de Jugadores de Azar en Rehabilitación). Allí le cuentan que el programa de recuperación dura dos años, que el juego es un síntoma de un problema más profundo y que lo que se intenta es conocer y abordar la causa que ha llevado al juego.

El programa también conocerá la historia de otro joven que ha superado su adicción al juego. Confiesa a una reportera del programa que nunca pensó que podría convertirse en un problema y que le costó mucho tiempo reconocerlo. Afirma que para superar esta adicción la ayuda de la familia y los profesionales es fundamental, asegura que “solo no puedes”.

Las cámaras de ‘Unidad Móvil’ entran en una sala de juego de la ciudad de Zaragoza. Allí, una reportera del programa comprueba las normas para poder acceder al interior: identifican con el DNI a todas las personas que entran en el salón para comprobar que son mayores de edad y que no se encuentran en la lista de jugadores autoprohibidos. Ya en el interior, José Antonio Rubio, dueño del salón y presidente de AESA (Asociación de Empresarios de Salones de Juego de Aragón) le asegura que en Aragón se realizan al año en torno a unas 3.000 inspecciones a las salas de juego, y que no hay ninguna sanción por permitir la entrada a menores. 

En “No es un juego”, el programa conocerá otras historias, entre ellas la de un apostador profesional. El programa también entra en una sala de bingo, para conocer cómo han evolucionado este tipo de salas en los últimos años, analiza el Anteproyecto de Ley de Juego de Aragón que se publicó el pasado mes de julio y descubre cómo ha afectado la pandemia y el confinamiento a los más jóvenes y su relación con el juego.

Todas estas historias, este viernes a partir de las 21:35 horas en ‘Unidad Móvil’ en “No es un juego”. 

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