"Hay que acabar con el falso mito de que el aragonés solo sirve para hablar de cosas rurales"

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Desde hace un año y medio Silvia Cebolla está al frente de ‘Charrín charrán’ el primer programa de Aragón TV dedicado a las lenguas propias de esta comunidad. Licenciada en Derecho, youtuber, instagramer, Silvia compatibiliza su pasión por el aragonés con el amor a la cocina vegetariana y a la montaña.

-‘Charrín charrán’ va ya a por su capítulo número 68 ¿qué balance haces en este año y medio de andadura?

La verdad que el balance es muy positivo. Desde el primer momento la gente nos ha acogido con muchísimo cariño y hemos conseguido tener un público fiel todas las semanas. Tanto por la calle como en redes, la gente nos comenta que ve el programa y que les gusta porque les acerca una parte de Aragón a través de la lengua. Muchas personas nos dicen que les recuerda como hablamos a su pueblo o a algún familiar mayor que hablaba así y les inspira mucha ternura.

Otra cosa muy positiva de este año y medio es que hemos hablado de temas muy variados y con personas de edades muy diversas y eso ha ayudado a modernizar mucho la imagen que se tenía sobre la lengua.  

-Por las cifras de audiencia éste es un programa que también es visto por muchas personas que no hablan aragonés.

Totalmente cierto. Aunque pueda sorprender, una gran parte de nuestros espectadores no habla aragonés, pero les gusta escucharlo, saber cómo suena y conocer más sobre esta lengua. Al fin y al cabo, en muchos rincones de nuestra tierra aunque no se hable la lengua de forma completa todavía quedan muchas palabras y expresiones en aragonés, por eso creo que a muchas personas le resulta familiar y tienen ese interés de conocer más.

Cuando comparto por ejemplo cosas de vocabulario en mis redes sociales, mucha gente me contesta y me dice: “eso lo dicen en mi pueblo” o “mi madre siempre utiliza esa palabra”. Y ese creo que es el secreto de que enganche tanto esta lengua que al final a las aragonesas y aragoneses nos suena cercana y como parte nuestra vida cotidiana.


También es cierto que en los últimos años ha habido un interés creciente por el patrimonio de Aragón y cada vez valoramos más nuestros paisajes o monumentos y creo que lo mismo ha pasado con las lenguas propias de Aragón.

-¿Cómo surgió tu idilio con el aragonés?

Pues de pequeña siempre veraneaba en el Pirineo y sabía que por esa zona todavía se conservaba una lengua propia y me causaba curiosidad. Después cuando fui un poco más mayor quise aprender y estuve mirando dónde se podía estudiar en Zaragoza y encontré Nogará que es la escuela dónde aprendí y más tarde di clases durante algunos años.

El “idilio” empezó cuando me apunté a las clases y comencé aprender la lengua porque, cómo he dicho antes, hay tantas cosas que te resultan familiares que engancha muchísimo y cuanto más sabes, más ganas tienes de seguir investigando y aprendiendo. Y hasta hoy, porque las lenguas nunca se dejan de aprender, cada día descubro y aprendo cosas nuevas.

Además, otra de las cosas que engancha mucho es que a través de la lengua se conocen muchos paisajes y lugares sorprendentes de Aragón, porque la lengua viva actualmente se conserva en el Alto Aragón. Entonces, para realizar cualquier investigación o para hablar con personas nativas hay que viajar al pirineo aragonés y la verdad que es algo que me encanta.


-Muy pronto viste que las redes sociales eran un lugar idóneo para divulgar la lengua aragonesa.

Cuando me apunté a las clases de aragonés y sobre todo cuando empecé yo a dar alguna clase, siempre le comentaba a todo el mundo que sabía aragonés y entonces me di cuenta que había muchas personas que no sabían que existía esta lengua, que pensaban que estaba muerta, que simplemente eran palabras sueltas o repetían muchos falsos mitos o creencias que existían alrededor del aragonés. Muchas veces cuando decía que hablaba aragonés me decían: “A ver dime una frase”. Y cuando me ponía a hablar había personas que se sorprendían y me decían: “¡Anda! Pero si lo hablas todo en aragonés”. Por desgracia había muchas personas aragonesas que nunca habían escuchado la lengua y por ello pensaban que simplemente serían cosas sueltas e inconexas.

Por eso me decidí a dar un paso más en las redes sociales porque creí que era la mejor manera de que cualquier persona de Aragón y de fuera de Aragón pudiese escuchar cómo suena el aragonés ya que son una ventana abierta al mundo.

Primero cree un canal de Youtube “A Escuchetes” y después comencé a publicar fotos y stories en Instagram relacionados con la lengua, cultura y paisajes de Aragón.  Elegí estas redes porque son las que podían atraer más público joven y así acabar con otro falso mito de que el aragonés sólo sirve para hablar de cosas rurales y que sólo lo habla gente mayor.


Además con el tiempo me fui dando cuenta de que Instagram me permitía interactuar mucho con mis seguidores y también mostrar a través de stories que se puede vivir en aragonés, ya que además de contenidos sobre la lengua comparto cosas cotidianas qué dejan ver que l’aragonés es una lengua valida como cualquier otra para la vida del siglo XXI.

En el caso concreto de Instagram la figura del/la “Influecer” es una figura que está en auge y que representa ese punto de modernidad que puede resultar atractiva para que la gente joven se interese por nuestra lengua y cultura. Por eso pensé, “¿y por qué no una influencer en aragonés?” y empecé a publicar y poquito a poco voy teniendo más alcance porque creo que es algo diferente a lo que se suele ver en esta red social.


-Eres licenciada en Derecho pero al acabar la carrera en vez de la toga te pusiste un delantal ¿Cómo fue eso?

Pues aunque la carrera de Derecho es muy interesante y aprendí muchas cosas la verdad es que nunca me vi trabajando de abogada y cuando terminé la carrera decidí cambiar de rumbo y abrí un bar junto a otros socios. El bar se llama A Flama y aunque yo ya no trabajo allí, porque lo traspasé hace 3 años, sigue manteniendo el mismo espíritu con el que lo abrimos.

En 2010 montamos una cooperativa en la que éramos 4 socios trabajadores y nos lanzamos con este proyecto que era un poco diferente en aquella época porque era un bar vegetariano y con la carta en aragonés. Actualmente los nuevos socios han ido un paso más allá y lo hacen todo vegano.

Guardo muy buen recuerdo de los siete años que duró esa etapa porque viví muchas experiencias que me hicieron aprender mucho sobre la vida, sobre cómo gestionar un negocio y además conocí a muchísima gente. Todavía bajo mucho por allí porque me gusta mucho el ambiente del barrio de la Madalena y de A Flama y además como soy vegetariana me gusta mucho la comida que hacen.


-Desde hace varios años tienes activo el canal de YouTube ‘A Escuchetes’ en el que unes varias pasiones: el aragonés, la cocina vegetariana y la comunicación.

Pues justamente el 31 de marzo mi canal de Youtube cumplió 5 años de vida y como muy bien dices junta varias de mis pasiones como la cocina vegetariana y vegana, el aragonés y comunicar. De hecho cuando lo abrí pensé en que sirviese como herramienta para personas que estuviesen aprendiendo aragonés para que dispusiesen de material audiovisual.

No tenía ni idea de garbar ni editar vídeos y dos compañeros de Nogará me ayudaron, Edu Laga y Carlos Mainz y así empezó todo. A la gente le fue gustando y eso me animó mucho a seguir con los vídeos y me di cuenta que incluso mucha gente que los veía no sabía aragonés pero les gustaban. En 2018 cómo había realizado ya muchas recetas decidí publicar un libro recopilando recetas que había subido junto con recetas inéditas y colaboraciones con algunos establecimientos de Aragón.

El libro lo publiqué con la editorial Transiberiano que publica libros en aragonés y fue todo un reto escribirlo y hacer todas las fotos que lo ilustran, pero mereció la pena. Aunque ahora sigo con el canal abierto subo muy pocos vídeos porque no tengo tanto tiempo y es cierto que otras redes sociales como Instagram me hacen más fácil publicar contenido, ya que los vídeos de Youtube requieren muchas horas de trabajo grabación y edición. Pero actualmente tengo 79 vídeos publicados entre recetas, consejos útiles y alguna que otra colaboración.


-¿Qué expresión aragonesa te gusta para describir este momento tan complejo que vivimos por culpa del coronavirus o para animarnos a superarlo?

Aunque hay muchas frases “feitas” en aragonés yo creo que una que es de las más conocidas en Aragón y que puede dar muchos ánimos es “no reblamos”, los aragoneses y aragonesas “no reblamos ante este virus”, no nos rendimos ante las adversidades.

‘Charrín charrán’ pasea por la historia del pueblo viejo de Belchite

Belchite simboliza uno de los episodios más relevantes de la guerra civil en suelo aragonés. Hasta allí, en medio de uno de los espacios más áridos de Europa, viaja este domingo (10:35 horas) el programa ‘Charrín charrán’. Con el paso de los años el pueblo viejo se ha convertido en uno de los iconos de la contienda, ya que sus calles y edificios en ruinas ofrecen una inmejorable forma de pasear por la historia reciente.

La presentadora de Charrín Charrán también recuerda la importante aportación que ha tenido el pueblo viejo de Belchite a la cultura popular. Ha sido escenario de diferentes películas en los últimos años. Y es un destino al que se dirigen habitualmente los estudiosos de los fenómenos paranormales.

En el plató del programa Silvia Cebolla recibe la visita de Natxo Sorolla, doctor en sociología, natural de Peñarroya de Tastavins y profesor de la Universidad Rovira i Virgili. Dado que su especialidad es la sociolingüística, Sorolla ha estudiado sobre el terreno los comportamientos sociales relacionados con las lenguas minoritarias.

El autor homenajeado en esta ocasión es Dámaso Carrera Riazuelo (1849-1909), un grausino muy cercano a Joaquín Costa que informó sobre diversos aspectos de la vida de su localidad natal a Jean Joseph Saroïhandy, uno de los primeros investigadores de la lengua aragonesa. Además, los niños y niñas del valle de Chistau demuestran la vitalidad de la que goza la lengua también entre los más pequeños.

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