COMERCIO MINORISTA

Los nuevos hábitos de compra entierran los mercados de abastos aragoneses

Aunque los establecimientos de barrio ya no contaban con la popularidad de años atrás, la pandemia ha acelerado el cierre de muchos puestos en la Comunidad

ARAGÓN NOTICIAS /
En el Mercado Romareda solo sobrevive un puesto, la pescadería de Gabriel.
icono foto En el Mercado Romareda solo sobrevive un puesto, la pescadería de Gabriel.

Cada vez son más los mercados de abastos de la Comunidad que echan el cierre tras toda una vida abiertos al público. En 2008 en Zaragoza había 78 mercados y ahora solo quedan 41, según datos del Ayuntamiento de la capital. De 1.700 puestos abiertos, se ha pasado a los 427 que continúan en la actualidad. En el caso de Huesca y Teruel, ya no se conserva ningún mercado de estas características.

El último en bajar la persiana este mes de julio es el Mercado Fleta, que llevaba 40 años dando servicio en San José (Zaragoza). Javier Vera, portavoz del último puesto que resistía, la Carnicería Carlos Belloch, se muestra apenado: “Llevaba desde que se abrió en el año 80 y pico. Implica el cierre de un sitio muy importante para el barrio. Al final, son unos carniceros muy profesionales, con muy buen producto”.

La disminución de compras en estos mercados, en cifras

Las compras en superficies comerciales, cadenas de supermercados e internet han sido las principales causantes de esta situación. Pero otro factor decisivo ha sido la pandemia. De hecho, según el 'Plan local de equipamiento comercial' elaborado por el Ayuntamiento de Zaragoza y la Cámara de Comercio de Zaragoza, los zaragozanos compran más de forma online ahora que antes del estado de alarma.

Además y en lo que a alimentación se refiere, prefieren acudir a un supermercado (74%) que a un mercado municipal (13%). En el caso de la venta física, este informe recoge que el 38% de los encuestados opta más por acudir a un hipermercado, el 28% a unos grandes almacenes, el 25% a una tienda situada en un centro comercial y el 10% a un mercado municipal.

Mientras los mercados públicos, impulsados por el consistorio –que son el Mercado Central de Lanuza, el Mercado San Vicente de Paúl y el Mercado Valdespartera– siguen teniendo una gran afluencia, en el caso de los privados se da una situación totalmente opuesta y languidecen. De hecho, en los últimos 18 años se han perdido en Zaragoza unos 800 puestos de detallistas en estos establicimientos.

El gerente de Federación de Asociaciones de Galerías de Alimentación y Mercados Detallistas de Zaragoza (ZAMAS), Raúl Machín, explica cómo todavía quedan algunos puestos que aguantan, pese a todo: “Hay 8 o 9 mercados en Zaragoza, en los que ya solo quedan uno o dos puestos. Es el caso del Mercado Romareda, donde está Gabriel, el pescadero, o el Mercado Hípica, donde solo queda un bar. Hay mercados en los que ya la actividad es muy baja”. Para preservar este tipo de instalaciones, Machín pide a las instituciones incentivos fiscales, y campañas de imagen y de digitalización.

En la pescadería de Gabriel Fajardo, único puesto abierto en el Mercado Romareda, su propietario explica cómo es su día a día, así como la evolución del mercado en el que lleva trabajando 35 años: "Ha ido decayendo poco a poco, conforme se ha ido jubilando la gente. Yo vine con 22 años y esto era un auge. Son pasillos anchos, estaban llenos de gente y tenía vida", recuerda. Este pescadero cree que revertir la situación de los mercados "es complicado, porque han cambiado los hábitos de vida". "Yo sigo día a día porque es mi lucha. Espero poder jubilarme aquí. Hasta que la gente quiera, aquí estaré, dando el servicio que estoy dando, porque es mi vida", concluye.

Desaparición total de los mercados de Huesca y Teruel

Atrás quedan, también en el resto de la Comunidad, aquellos años en los que la gente acudía a la frutería o carnicería de confianza para realizar la compra semanal. En Huesca tampoco se conserva ningún mercado de abastos. El último en cerrar sus puertas fue el mercado de la plaza López Allué, popularmente conocida como Plaza del Mercado, precisamente por los establecimientos comerciales, restaurantes y bares que se ubicaban en este lugar hasta el año 1976.

En el caso de la capital turolense, tampoco cuenta ya con ningún mercado de estas características.

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