PROFESIONES

Veterinarios, hoy: entre la vocación y el reconocimiento

Los cambios en la sociedad han hecho que estos profesionales sean cada vez más demandados para atender a animales de compañía. Sin embargo, en la ganadería siguen gozando de un gran prestigio

ARAGÓN NOTICIAS /
icono foto El veterinario sigue siendo una figura muy reconocida en el ámbito ganadero.

Cada año salen de la Universidad de Zaragoza alrededor de 150 nuevos veterinarios. La mayoría de ellos enfoca su futuro profesional a los animales de compañía. En una comunidad donde el ganado siempre ha tenido una importancia clave, la veterinaria ha sido una profesión esencial y muy reconocida. Pero los tiempos han ido cambiando y, si antes primaba el ganado, ahora son las mascotas los animales más frecuentes en los hogares aragoneses. Por ello, el perfil del veterinario también ha cambiado, aunque su reconocimiento sigue siendo mayor en el medio rural, donde son muy demandados. 

En aquellos sitios donde la ganadería extensiva sigue en pie, la vocación sigue siendo la misma. Es el caso de Asun, veterinaria de Plan (Huesca), que ejerce en su localidad natal:  “En mi casa han tenido animales siempre. Mi padre ha tenido vacas y yo, ya con cuatro años, decía que quería ser médico de vacas". A pesar de que el tiempo difumina esas ideas, cuando llegó a la Universidad se dio cuenta de que le gustaba más trabajar con los animales que había visto desde pequeña, antes que con perros. La falta de horarios y los desplazamientos intempestivos, muchas veces con tiempo adverso, no han podido con su vocación.

Se rifan a los ganaderos de porcino

Sin embargo, los veterinarios cada vez atienden menos cabaña extensiva porque las pequeñas explotaciones van desapareciendo. Frente a ello, han ido emergiendo grandes explotaciones, sobre todo de porcino. El presidente del Colegio de Veterinarios de Huesca, Fernando Carrera, explica que "son veterinarios muy bien preparados, que trabajan y, además, muchos deciden hacer un máster porcino durante un par de años. Cuando terminan, se los rifan". Recuerda, por otra parte, que su papel es clave para garantizar la seguridad alimentaria. 

En Francia, el veterinario es una figura casi reverenciada. El aragonés Víctor Catalán desempeña su trabajo en el país vecino y afirma rotundo: "el estatus social que tiene aquí un veterinario es absolutamente increíble y hay veces que uno puede llegar a ruborizarse". Recuerda que el convenio que tienen les permite cobrar el doble de lo que ganaría en España y asegura que las diferencias laborales son "un abismo". Catalán asegura que lo más difícil es el idioma y la vida social francesa, pero que encuentra más ventajas que inconvenientes en su decisión.

Mascotas: Vocación frente a menor salario

La ventaja de los veterinarios que se dedican al ganado es, precisamente, ese reconocimiento profesional que hace que, en general estén mejor pagados que los que trabajan con mascotas. En una clínica veterinaria, el sueldo base es de 1.300 euros y en una granja de producción animal, de 2.000 euros en adelante. Pese a todo, los veterinarios de mascotas están mucho más demandados. El decano de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, Manuel Gascón, recuerda: "Cuando yo acabé la carrera en el 79, había cuatro clínicas veterinarias en Zaragoza; ahora hay más de 300 en Zaragoza y alrededores”.

Gascón explica que estos veterinarios encuentran trabajo, pero -asegura- "es un poco precario". Muchos de ellos, recuerda, dependen de la productividad y eso, afirma, "es muy duro". Muchas veces, la vocación compensa esa falta de remuneración, argumenta el decano. Una vocación que, al igual que ocurría con Asun y su ganadería en Plan, se vive desde pequeño con las mascotas.

Ramón Sever, veterinario, asegura que ahora "todo el mundo o mucha gente tiene mascotas en casa y desde pequeños están en contacto con el mundo de los pequeños animales". No obstante, Carmen, estudiante de tercero, tiene claro que quiere probar todo antes de decidirse, por encima de la remuneración que puedan cobrar:  "Saber cuando acabe lo que quiero hacer". "Valorar si quiero cobrar mucho y no ser feliz con mi trabajo o si prefriero cobrar un poco menos y ser feliz”, concluye.

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