EN PRIMERA PERSONA

Reinfectados: cuando el virus se resiste a la inmunidad

156 aragoneses se han contagiado una segunda vez, según un informe de Salud Pública. Son el 0,46% de los positivos registrados entre marzo y diciembre de 2020

TERESA P. ALBERO /
Una sanitaria realiza una PCR a una mujer.
icono foto Una sanitaria realiza una PCR a una mujer.

Un pico de fiebre hizo saltar las alarmas en casa de María Teresa Escuer. Era marzo de 2020, pocos días antes de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez,  comunicara a todos los españoles el inicio de un Estado de Alarma y posterior confinamiento. Para María Teresa, aquella fiebre desembocó en una semana de malestar encerrada en casa. El diagnóstico llegó: coronavirus. La prueba, no.  A pesar de que la pandemia comenzaba a despuntar, no le realizaron una PCR. Por aquel entonces, apenas se realizaban pruebas diagnósticas.

María Teresa se recuperó, retomó su vida y, un año después, el COVID-19 volvió a su vida. En febrero, casi un año después de su primera infección, amaneció una mañana con dolor de garganta. Su médico de atención primaria le indicó que lo más prudente era realizar una prueba PCR para descartar que se tratase del virus. Algo que, en principio, dice María Teresa, “no era posible” porque ya había pasado el coronavirus. Pero lo que descartaba tajantemente resultó ser una realidad. Una llamada de su centro de salud confirmó que, de nuevo, estaba infectada. "Fue un palo", confiesa. En esta ocasión, necesitó 17 días para recuperarse y un test que certificó que el virus ya no estaba activo en su cuerpo.

El suyo no es un caso aislado. Un informe de la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Aragón cifra en 156 las personas reinfectadas entre marzo y diciembre de 2020. El dato refiere al 0,46% de los más de 34.000 casos confirmados en esos meses. A nivel mundial, los casos confirmados de reinfección son todavía “escasos”, asegura Maria Van Kerkhove, epidemióloga de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Una cena, foco de contagio

Una actividad común antes de que supiéramos de la existencia de la ciudad china de Wuhan, epicentro de la COVID-19, era disfrutar de planes sociales sin restricciones. En marzo del pasado año, María Teresa cenó con un grupo de amigos, “unos diez”, entre los que estaba una de sus mejores amigas, quien apenas un par de días antes había viajado a Sevilla para participar en una reunión de trabajo con empresarios italianos de la ciudad de Milán. “Ella fue la primera en contagiarse en esa reunión y, luego, nos contagiamos los demás”, sospecha María Teresa, aunque la prueba diagnóstica se le realizó únicamente a la persona que había estado en contacto con los empresarios, quienes posteriormente también fueron diagnosticados.

La imposibilidad de realizar pruebas PCR a todos los casos sospechosos de coronavirus en el momento álgido de la pandemia, hace que ahora sea “muy complicado averiguar si existe un caso de segunda infección”, informan desde el Departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón. “Muchos sospechosos de ser positivo en COVID-19 no llegaron a realizarse una prueba, por lo que no se puede confirmar que exista un segundo diagnóstico. No hay un resultado con el que cotejar la segunda muestra”, explican.

Mayores de 80 años y mujeres, perfiles más propensos a reinfectarse 

El documento presentado por Salud Pública identifica a los mayores de 80 años y a las mujeres como los perfiles más propensos a infectarse una segunda vez. Mientras que los hombres de entre 40 y 60 años poco expuestos al virus tienen menos probabilidades de reinfección.

Los últimos estudios realizados por la Asociación Médica Americana (AMA), publicados en la revista médica ‘JAMA Internal Medicine’, señalan que el 3% de las personas que han padecido el coronavirus de forma leve generan una respuesta inmune mucho menor que los que sufren reacciones graves. A menor gravedad, menos anticuerpos. Y por un tiempo más reducido, por lo que existen más posibilidades de reinfección y de que esta pueda ser más grave. Ese pudo ser el caso de María Teresa, en quien la fiebre fue su principal síntoma: “Tenía algo de fiebre, pero en una semana se me fue”.

En el lado contrario, se encuentran los casos de pacientes con cuadros clínicos más complejos en su primera infección que, según la AMA, tienen un 0,3% de posibilidades de volver a infectarse de COVID-19. En estos casos, los síntomas serían más leves e incluso podrían ser clasificados como asintomáticos.

Los estudios clínicos realizados a personas que han superado la enfermedad revelan que, de media, el sistema inmune necesita entre una y tres semanas para generar anticuerpos suficientes para luchar contra el virus. Hay personas que tardan más tiempo en generar esas defensas y, en algunas ocasiones, nunca las producen.

Me han hecho un test de antígenos y tengo anticuerpos”, explica María Teresa, una circunstancia que no la tranquiliza. “Tengo miedo -añade- a contagiarme una tercera vez”. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que los anticuerpos generados contra el COVID-19 permanecen un tiempo máximo de un año en el cuerpo humano y, después, desaparecen. "Estamos estudiando si estos casos (de reinfección) tuvieron una respuesta inmune en su primera infección y si tenían anticuerpos. Es importante entenderlo para conocer si la respuesta inmune dura o no, porque en algunas personas se puede reducir", destaca la experta de la OMS, Maria Van Kerkhove.

“La primera vez no me hicieron PCR, la segunda sí”

Según indican las autoridades sanitarias, es complicado saber a ciencia cierta si un caso es realmente susceptible de catalogarse como reinfección. En algunos pacientes, un nuevo positivo puede producirse al contener el organismo 'restos' del coronavirus procedentes de un contagio previo. Una persona que ha superado la enfermedad y que ya no presenta síntomas ni es contagiosa, puede dar positivo en una PCR porque su cuerpo todavía alberga pequeñas porciones del virus.

En principio, para confirmar una nueva infección sería necesaria una PCR de confirmación, separada en el tiempo por, al menos, 90 días desde que la primera prueba haya arrojado un resultado positivo. Una condición que no cumple el caso de la zaragozana: “La primera vez no me hicieron prueba, la segunda ya sí”, afirma.

A eso se suma que, para confirmar que, efectivamente, se trata de un nuevo contagio, es necesario contar con el primer test positivo y con el último para poder comparar las muestras y la concentración de anticuerpos. Todo ello complica bastante el diagnóstico, debido a que las muestras, normalmente, no se guardan durante un tiempo tan prolongado.