AGRICULTURA

El cereal de invierno prepara la cosecha mirando a su futuro

El sector se enfrenta a retos pendientes como la PAC y reivindicaciones para para paliar los efectos de la pandemia o reforzar el control de los productos de importación.

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La cosecha empezará la primera semana de junio en las zonas más tempraneras.
icono foto La cosecha empezará la primera semana de junio en las zonas más tempraneras.

Si todo va como está previsto, en la primera semana de junio comenzarán a cosecharse los primeros campos de cereal de invierno en Aragón. Un cultivo emblemático de la agricultura aragonesa que se enfrenta a diferentes retos de futuro a corto y medio plazo, como son los efectos de la pandemia, la competencia del producto de importación o la reforma de la PAC. Todos ellos clave para garantizar la continuidad del sector en nuestra comunidad.

Desde el sindicato Asaja Aragón, su portavoz Fernando Luna explica que se ha trasladado a la sectorial nacional una serie de reivindicaciones que pasan por tres puntos: la quema de restos de cosecha para el control de plagas, los efectos de la pandemia en la proliferación de especies de caza que afectan a la producción, y el control del cereal de importación. Respecto al primer punto, piden que se permita la quema controlada de restos de cosecha para el control de plagas, ya que la limitación actual en el uso de plaguicidas hacen que los que quedan en el mercado no sean suficientemente eficaces. Por ello, defienden que es una herramienta, dicen "con la que siempre ha contado el agricultor y que le ha facilitado el control de plagas y malas hierbas", además de que, como recuerda Luna, reduce el gasto en fungicidas. 

También recuerdan que los confinamiento perimetrales han limitado la actividad de la caza, provocando una mayor proliferación de especies que dañan los cultivos como jabalíes corzos o conejos. Por ello, piden planes de control y caza estrictos porque como recuerda Fernando Luna, "están siendo un problema". Por otra parte, desde ASAJA piden un mayor control en las fronteras para el cereal de importación y reclaman que éste cumpla con las mismas exigencias que deben cumplir los productores europeos. Luna recuerda que deben cumplir las mismas exigencias de trazabilidad y uso de productos sanitarios que se aplican en la Unión Europea.

La Política Agraria Común europea, la PAC, es la otra gran preocupación de los agricultores aragoneses. Como explica el responsable de cereal del sindicato UAGA, Ferdinand Cookson, "nos jugamos mucho con la reforma de la PAC", porque recuerda, el cereal de invierno es uno de los sectores agrícolas que más depende de las ayudas de la política agraria común. Y es que, asegura, apenas se cubren gastos con la producción: "salvo en las zonas de regadío, lo que se consigue de la cosecha se lo lleva el cultivo".

Por todo ello, Cookson lamenta que en la reforma de la PAC cree que no se está pensando en los jóvenes agricultores ni en la realidad de la agricultura en la región mediterránea, donde predominan las explotaciones familiares. Pone como ejemplo medidas que se están planteando, como la posibilidad de obligar a los agricultores a dejar zonas de abandono. Cookson lo considera inviable porque, dice, "aquí no tenemos extensiones de 1.000 hectáreas y no se tienen en cuenta la orografía ni las condiciones de cultivo". También pide que la reforma de la PAC piense más en los jóvenes agricultores frente a los derechos históricos porque, dice Cookson, "somos los que más empleo creamos y los que asumimos más inversiones".

Cuenta atrás para la cosecha

Los agricultores se preparan para el comienzo de la cosecha del cereal de invierno, que durante los meses de junio y julio se va sucediendo por diferentes partes del territorio aragonés. Si no hay contratiempos de última hora, todo apunta a que este año se podrá empezar a cosechar ya en la primera semana de junio en el sur de la provincia de Huesca y comarcas como Caspe. Desde UAGA todavía no se atreven a dar una previsión, mientras que ASAJA comunicó a su sectorial nacional que prevén una cosecha un 21% inferior a la del año pasado, con dos millones de toneladas, unas 500.000 menos que en 2020, donde no obstante, reconocen que la cosecha fue buena.

La evolución del tiempo tras el invierno no ha sido la más apropiada, según ASAJA. Señalan que el invierno dejó bastante precipitaciones que ayudaron a dejar los campos bien preparados. Sin embargo, la primavera ha sido en general muy seca, con lugares donde prácticamente no ha llovido. A ello hay que sumar episodios de bajas temperaturas. Estas situaciones, según el sindicato, han sido más frecuentes en la zona sur de la provincia de Huesca y la Ribera del Ebro