INVESTIGACIÓN

15.000 pacientes aragoneses padecen COVID persistente

La investigadora del ISS Aragón, Rosa Magallón, lidera un estudio para conocer las causas de esta enfermedad, cuyos primeros resultados podrían estar a principios de 2022

ARAGÓN NOTICIAS /
La investigadora del ISS Aragón, Rosa Magallón.
icono foto La investigadora del ISS Aragón, Rosa Magallón.

La COVID persistente es un problema que afectaría ya a 15.000 pacientes aragoneses, con una prevalencia de entre el 10% y el 20% de los contagiados, según ha estimado esta mañana en Aragón Radio la investigadora del Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón (ISS), Rosa Magallón, que encabeza un estudio que trata de averiguar las causas que hay detrás de esta patología, que puede desarrollar síntomas leves y recuperables, pero también severos y permanentes.    

Magallón apunta por el momento a una “situación preestresante”, un “componente inflamatorio”, como la causa más probable que desencadena la persistencia de los síntomas de la COVID-19, un problema que está limitando la actividad diaria y la calidad de vida de hombres y mujeres y que, tras año y medio de pandemia, sigue estando “infradiagnosticado”.  

El estudio en marcha, cuyos primeros resultados podrían conocerse a comienzos del año que viene, trata de descubrir por qué estos síntomas se manifiestan en unas personas y no en otras, si existen diferencias bioquímicas, genéticas o se trata de una cuestión de “comorbilidad” o morbilidad asociada (concurrencia de dos o más trastornos en la misma persona), según ha explicado la investigadora. El campo de análisis se compone de 150 pacientes, entre casos de personas con síntomas durante más de tres meses y controles, personas que han superado la enfermedad y son asintomáticos.  

Es el caso de Nerea Montes, médico intensivista de 45 años que padece COVID persistente desde abril de 2020, cuando se contagió trabajando en una UCI. Su problema se traduce, según ha descrito, en síntomas como la falta de aire, el dolor torácico, palpitaciones, desregulación de la frecuencia cardiaca, falta de concentración y fallos de memoria. “Es una enfermedad muy machacante porque cuando parece que te encuentras un poquito mejor, vuelves a recaer”, ha lamentado.    

Esas limitaciones vienen limitando su calidad de vida en los últimos meses. “Yo era deportista, una persona multitarea como la mayoría de mujeres. Tengo tres hijos y el ritmo ahora no tiene nada que ver con lo que era antes”, detalla. La forma en la que se contagió esta médico puede ser un indicio de que detrás de la COVID persistente esté una mayor exposición al virus o confirmar la teoría de que la situación previa de estrés favorezca la infección, según ha comentado Magallón.

Por ello, Nerea ha solicitado una asistencia sanitaria “integral” con “unidades especializadas”, así como “potenciar” la investigación ante el “gran desconocimiento actual”. “La COVID persistente debe abordarse de forma global, para que evitar tener que ir de especialista en especialista y salir sin un diagnóstico porque en muchos casos lo atribuyen a causas psicológicas y, después de un año y medio, no podemos seguir diciendo que es una enfermedad desconocida”, ha reclamado.