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PSICOLOGÍA

Cómo hablar sobre la guerra a los niños de forma adecuada a su edad

Alejandra Reguero, psicóloga infantil, cree que hay que alejar a los menores del conflicto entre Rusia y Ucrania, "como mínimo" hasta los ocho años

ARAGÓN NOTICIAS /
icono foto La psicóloga infantil Alejandra Reguero.

Aperturas de informativos, horas de radio y páginas en los periódicos. La escalada de violencia en el conflicto entre Rusia y Ucrania acapara desde la pasada semana el epicentro de la información a nivel mundial. Los más pequeños no son ajenos a esta realidad, lo que genera preocupación entre padres y madres. ¿Cómo debemos actuar ante una situación así?, ¿conviene que nuestros hijos vean la cara más dura del enfrentamiento bélico?

A los niños hay que mantenerlos al margen de situaciones tan dolorosas e incomprensibles como una guerra. Es un tema que no debemos tratar con ellos, como mínimo, hasta los ocho años”, asegura con rotundidad Alejandra Reguero, psicóloga infantil. A partir de esa edad, siempre que el menor genere cualquier tipo de inquietud, la experta apuesta por dar una respuesta “sincera, verdadera y adecuada tanto a su edad como a su capacidad de comprensión”.

Para ello, el primer paso es “investigar qué sabe nuestro hijo”. “Debemos preguntarle qué sabe, qué ha visto, qué piensa, qué quiere saber, si tiene miedo… Hay que trabajarlo con un lenguaje adecuado, desde la calma y la tranquilidad”, reflexiona esta psicóloga y directora de Escuelas Infantiles Pequeños Maestros. A su juicio, el mensaje que tiene que llegar al menor es que hay un conflicto entre países por cosas que cada uno quiere, además de que dicho enfrentamiento se ha resuelto “de la peor manera posible”, con la violencia.

“Esta explicación puede generar sufrimiento y dolor. Por eso también debemos insistir en que hay personas trabajando para solucionar este problema y que todas las guerras tienen un final”, afirma Reguero, que insiste en recordar a los niños que en casa están seguros.

El problema de la sobreinformación

El estrecho vínculo entre los más pequeños de la casa y la tecnología dificulta que los progenitores pueden controlar el contenido que consumen. “Muchos niños tienen deberes a través de vía telemática, con su ordenador o con la tablet. El riesgo que existe es que reciban un nivel muy elevado de sobreinformación, ya que puede generar creencias erróneas o miedos ante imágenes que pueden visualizar y que nosotros no estamos filtrando”, recuerda la psicóloga.

Como en el resto de etapas formativas del menor, Reguero incide en la importancia de que los padres supervisen, en la medida de lo posible, el contenido que consumen a través de los portales digitales. “Para explicar el conflicto se pueden seleccionar imágenes que no sean demasiado duras, que no transmitan miedo o sufrimiento innecesario. Pero siempre con la verdad y adecuándonos a la realidad, intentando resolver todas sus dudas”, sentencia la experta.