25 ANIVERSARIO

Cuando Michael Jackson revolucionó Zaragoza

Durante tres décadas, la capital del Ebro albergó los conciertos más importantes del panorama nacional e internacional, entre ellos el del 'rey del pop'

LOURDES SAAVEDRA / SILVIA ROMEO /
icono foto El cantante Michael Jackson, en la azotea del hotel Boston de Zaragoza.

El 24 de septiembre de 1996 es una fecha marcada en el calendario de miles de aragoneses. Ese día, hace ahora 25 años, Michael Jackson salía de una nave espacial en un escenario ubicado en el estadio de la Romareda (Zaragoza). Un público entregado, compuesto por unos 45.000 fans, jaleaban al 'rey del pop', mientras Jackson, enfundado en un traje galáctico y brillando con luz propia, desplegaba sus alas. Su puesta en escena y su magia estaban en marcha para ofrecer lo que mejor sabía hacer: un espectáculo sin igual. Hoy, un cuarto de siglo después, ese concierto de dos horas y media sigue siendo ‘inmortal’, porque como decía el escritor suizo Henry Fréderic Amiel, “el tiempo, no es sino es el espacio entre nuestros recuerdos”.

Muchas de las 45.000 personas que llenaron ese día el estadio de La Romareda todavía guardan esos recuerdos, guardan en su mente cada minuto de una jornada histórica vivida en la ciudad. Es el caso de Cristian que relata los momentos previos al concierto: “Por fin llega ese día, para el que has contado las horas y en el estómago se mezcla una pizca de emoción y de nervios, es casi indescriptible”.

María, otra de las integrantes del numeroso público, se emociona al recordar como traspasaba el umbral del estadio: “Estaba acostumbrada a ir a La Romareda a ver partidos de fútbol, pero ese día no, ese día el estadio era un espacio para la música, ¡y qué música! Recuerdo estar en la puerta con mi entrada en la mano, de papel claro, y en ese momento sientes que eres la persona más feliz del mundo”.

Un sentimiento similar experimentó Susana, quien además de asistir al concierto de su ídolo, ese día cumplía 16 años y su familia le regaló una de esas valiosas entradas que costaban 5.500 pesetas de la época, lo que equivale en la actualidad a 33 euros. “Fue el mejor regalo de cumpleaños del mundo, ver a Michael Jackson en directo… Increíble… Hace 25 años que descubrí que los sueños sí se cumplen”, confiesa con la mirada perdida, mientras sonríe al ‘rebuscar’ en su memoria. 

Michael Jackson cobró un millón de dólares

Hubo un aragonés que sí conoció bien y en primera persona al misterioso Michael Jackson, fue Juan Bolea, exconcejal de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza, la persona que instigó la llegada del 'rey del pop' a Zaragoza. Todavía hoy recuerda las dificultades “de traer a semejante estrella a la ciudad”.

“El contrato de Michael Jackson fue una negociación muy dura. Fue un contrato de 150 folios que hubo que analizar y estudiar a fondo. Alcanzamos un acuerdo para pagarle al artista un millón redondo de dólares. A cambio, él correría con todos los gastos de producción y el Ayuntamiento de Zaragoza obtendría el dinero de las entradas. Nosotros vendimos más de 40.000 entradas y ese día (descontando el millón de dólares pagado) el Ayuntamiento ingresó 20 millones de pesetas”.

El periplo por la ciudad del protagonista de ‘Thriller’ y ‘Black or White’ no se limitó a dar un concierto. Michael Jackson pasó tres días en Zaragoza, lo que hizo revolucionar por completo a la capital del Ebro. Llegó en un avión ruso, junto a un séquito de casi 300 personas. “Él viajaba con su familia, con su enfermera que luego sería la madre de alguno de sus hijos, traía abogados e incluso viajaban con él aristócratas europeos. Era como una corte ambulante y Michael pagaba absolutamente todo”, señala Bolea. 

Flores, unos 500 fans y varios coches de época recibieron al artista en el aeropuerto de Zaragoza. Cada detalle se cuidaba al milímetro para que la estrella se sintiera a gusto. Y como buen ídolo de masas no faltaron algunas peticiones fuera de lo común, como instalar una pista de baile en la suite en la que se alojaba en el hotel Boston o que su comida fuera solo elaborada por su cocinero particular. “Se trataba de cocina asiática que el chef preparaba en la cocina del hotel y cuyas recetas no trascendieron porque eran todo un secreto”, asegura el exconcejal de Cultura.   

A lo largo de esos tres días de septiembre de 1996, Michael Jackson se dejó ver y mucho. “Cada vez que quería salir a la calle yo temblaba, había que preparar un dispositivo amplio porque con su presencia se armaba un revuelo increíble. Parecía que eso le gustaba bastante y sacaba a relucir su faceta infantil. Era un poco travieso y un hombre bastante divertido”, resalta Bolea, que durante esas tres jornadas no se despegó del cantante. Juntos visitaron la zona de pediatría del Hospital Clínico y el Centro Comercial Augusta, donde el rey del pop compró su propio disco y varios de James Brown “ante la mirada asombrada del dependiente”, confiesa entre risas el exconcejal de Cultura. 

Sin duda, otra de las imágenes que quedará para el recuerdo de muchos e inmortalizada en los flashes de varios fotógrafos y cámaras de televisión fue la del cantante sobre la azotea del hotel Boston, sentándose con los pies al vacío. Y es que la convencionalidad nunca fue algo que caracterizara a este artista.

En los días previos al concierto, la ciudad se fue transformando, con un simple paseo por las calles más céntricas podías descubrir a varios de sus imitadores, cantando y bailando sus canciones. Muchos eran también los que lucían sus camisetas con el rostro del artista. Días que Beatriz Lucea, consultora cultural y seguidora de Michael Jackson, recuerda especialmente. "Los conciertos de Michael eran una experiencia, no era solo ir a escuchar música, los días previos ya había gente haciendo cola, durmiendo en la calle con sacos para llegar a primera fila porque las entradas no eran numeradas. La gente que baila, cantaba por las calles, se vestían como él, con ese halo estético y divertido que giraba en torno a él. Era un ambiente muy intercultural, único en todos los sentidos, y muy festivo”.

Famosos en el concierto de Michael Jackson

Y llegó el gran día. Nadie quería perder la oportunidad de ver al mismísimo Michael Jackson en persona y fueron muchos los famosos que se trasladaron a Zaragoza ese 24 de septiembre de 1996. “En aquel entonces el ‘History World Tour’ era el mayor espectáculo del mundo, con 70 metros de escenario, 80 músicos y bailarines… Era algo que nunca antes se había visto y que funcionaba como un reloj. Atrajo a muchísima gente", asegura Bolea. 

Destacaron, entre otros, la actriz Penélope Cruz, que llegó acompañada de Goya Toledo, y Javier Gurruchaga, el bailaor Joaquín Cortes o incluso la infanta Cristina, que compartió unos minutos con el cantante en su camerino. Tampoco faltaron a la cita, el entonces presidente aragonés Santiago Lanzuela y la alcaldesa de la ciudad, Luisa Fernanda Rudi.

Unos 300 periodistas de medios de comunicación nacionales e internacionales se acreditaron para este evento, lo que supuso que Zaragoza copara muchas portadas y titulares a niveles nunca antes vistos. La publicidad para la capital aragonesa estaba garantizada y la inversión del Ayuntamiento de Zaragoza también. 

"Fue un éxito apoteósico e inauguró un programa de conciertos que duró unos cuantos años más y que trajo a Zaragoza a las grandes figuras”, apunta Bolea. Con el concierto de Michael Jackson, la capital aragonesa inició una etapa de grandes eventos, directos con los artistas más importantes del panorama nacional e internacional.

Según el exconcejal de Cultura, “aquello fue un programa muy estudiado con la intención de convertir a la ciudad de Zaragoza en un autentico emporio musical. Se daban las circunstancias porque en aquel momento Madrid estaba muy flojo de escenarios y Zaragoza, con Barcelona, fue la segunda ciudad de España en acoger grandes conciertos”.

Los grandes conciertos de Zaragoza

Desde esa década de los 80, Zaragoza se convirtió en un lugar de peregrinaje de incontables artistas y en espacios muy diversos. Desde la Romareda, pasando por el pabellón Príncipe Felipe, La Chimenea, el Auditorio o la Feria de Muestras, son algunos de los escenarios donde las grandes estrellas musicales han dejado su huella. Rolling Stones, Sting, Bruce Springsteen, Tina Turner, Tom Jones, Oasis, Madonna, Dire Straits, Héroes del Silencio y una larga lista de actuaciones en directo imborrables para los zaragozanos. 

Uno de los grandes conciertos que llenaron la Romareda en los años 80 fue el de Miguel Ríos. En concreto, en julio de 1983, el cantautor del rock actuó ante 45.000 personas, inaugurando en la capital aragonesa una gira de verano que le llevaría a más de 30 ciudades españolas. El testigo lo recogió Joan Manuel Serrat, el 14 de octubre de 1983, para hacer sonar en el estadio canciones como 'Hoy puede ser un gran día'  o 'Esos locos bajitos'. Años después, y con otro estilo musical, llegaría a la Romareda Sting (29 de mayo de 1988), al que le siguió el grupo compuesto por Ana Torroja y los hermanos Cano, Nacho y José María. Mecano no lo sabía por aquel entonces, pero protagonizó uno de los conciertos que más nostalgia despierta hoy entre los aragoneses. 

En otro de los escenarios más populares de la ciudad, el Palacio Municipal de Deportes de Zaragoza, Elton John sorprendía a sus incondicionales con un repertorio más que amplio, con el que el pianista, compositor y cantante deleitó el 21 de abril de 1989, presentando su álbum 'Red Strikes Back'.

La década de los 90 y 2000

La década de los 90 también tuvo muchos protagonistas nacionales e internacionales. En 1992 le tocó el turno a Dire Straits, la banda de rock británica capitaneada por Mark Knopfler tocó durante las Fiestas del Pilar ante unas 40.000 personas. Ese día, el grupo dijo adiós a los escenarios en el estadio de la Romareda y sus seguidores aseguran que esa emotiva noche presenciaron uno de los mejores directos del grupo. Al escenario de la Romareda también subió en la década de los 90 la incombustible Tina Tuner, con 'El último de la fila' como teloneros.

La estadounidense que dejó una imagen clavada en la retina de miles de personas: la de iniciar el concierto, bajando a toda velocidad decenas de escaleras ante los gritos de miles de personas. Bruce Springsteen se sumó a los conciertos de la década y en 1999 deslumbró a un estadio repleto. Gloria Estefan también colgó el cartel de entradas agotadas en Zaragoza. Por primera vez en España cantó ante 40.000 personas, lo hizo el 20 de octubre de 1996. "Su marido grabó el concierto y era lo primero que le enseñaba a sus amigos cuando iban a visitarles a casa", asegura Juan Bolea. 

La plaza de toros de Zaragoza fue otro de los escenarios recurrentes para estos grandes conciertos, por ejemplo con la visita de Aerosmith el 10 de junio de 1994 o Kiss en 1997, cuando unos 8.000 privilegiados vivieron en primera persona uno de los directos más cotizados de la época. Y si hablamos de cotización, sin duda hay que destacar la de los hermanos Gallagher, Noel y Liam, y su grupo Oasis. La banda de rock inglesa se dejó sentir en el Pabellón Príncipe Felipe el 8 de noviembre de 1997. Como anécdota curiosa, cabe destacar, que esa fecha coincidió con la huelga de camioneros en Francia y varios elementos escenográficos nunca llegaron a la ciudad, por lo que su puesta en escena estuvo casi 'desnuda'. 

El pabellón Príncipe Felipe también fue ocupado por Depeche Mode, el 15 de octubre de 1998. Mientras que los BackStreet Boys tocaron allí el 12 de julio de 1999, presentando su álbum 'Millenium'.

La década del 2000 trajo grandes nombres a la ciudad de Zaragoza, pero también supuso la despedida de estos multitudinarios eventos a los que los zaragozanos se habían acostumbrado tan fácilmente Los grandes conciertos se convirtieron en una seña de identidad de la capital aragonesa y este ciclo se cerró con artistas de la talla de The Rolling Stones (Feria de Muestras, 29 de septiembre de 2003), Metallica (la Romareda, 19 de junio de 2004), Tom Jones (Príncipe Felipe, 31 de marzo de 2001), Lenny Kravitz (plaza de toros, 9 de mayo de 2009) o la diva del pop, Madonna, con su inolvidable concierto en la Feria de Muestras el 25 de julio de 2009. 

Héroes del Silencio, fin de un ciclo

La Romareda vibró por última vez en 2007 con dos conciertos de un grupo aragonés. Fueron los últimos grandes 'shows' que tuvieron lugar en el estadio municipal. El grupo Héroes del Silencio, capitaneado por Enrique Bunbury, ofreció dos espectáculos sin igual englobados en su Tour 2007, una gira de encuentros, pero con la que también quisieron despedirse de su público. Zaragoza se reencontró con sus 'héroes', sí, y los Héroes del Silencio dijeron adiós por todo lo alto a su ciudad.

“En el año 2007 hicimos una gira de diez conciertos y para nosotros fue muy importante, con una repercusión mundial espectacular. Teníamos nuestros fans pero no esperábamos ese aluvión. Hubo 500.000 personas en 10 conciertos y Zaragoza fue un momento muy importante. Tocamos en la ciudad, en el estadio de la Romareda, un lugar inalcanzable”, destaca Pedro Andreu, baterista del grupo. El integrante de Héroes del Silencio, describe lo que se siente al estar en un escenario ante miles de personas: “Hasta cierto punto es un reto y una responsabilidad. La de subir a un escenario de esas características, con un público que se merece todos nuestros elogios porque no se nos pudo acompañar mejor, fue una auténtica delicia”.

Andreu confiesa que esos conciertos dejaron huella en él: “Los conciertos de 2007 me marcaron, tengo que reconocerlo. Recuerdo que veníamos de México y que fuimos al hotel directamente porque la ‘marea negra’ había llegado y era imposible salir a la calle. Sabía que mi gente me estaría viendo… y eso siempre te da un poco más de presión”.

Además de ser protagonista sobre el escenario, el baterista de Héroes del Silencio también recuerda su participación como público en uno de esos grandes eventos, como fue el directo de Metallica. "Qué recuerdos sí. Vimos a Metallica, era la época de grandes eventos, grandes escenarios… conciertos que todavía se podrían hacer. Ojalá hubiera muchos más porque estos espectáculos son una alegría para todos”. 

Nostalgia, con esa palabra se podría describir el sentimiento de miles de aragoneses que recuerdan con emoción esas noches de concierto. Juan Bolea, artífice de la llegada de algunos de ellos define esos años de forma muy clara: "Esa época para Zaragoza fue como un ascenso a un lugar mágico. Esas noches, Zaragoza compartió con las grandes ciudades del espectáculo el éxito, la felicidad, la conjunción entre el arte, el público y la música. Zaragoza estuvo en una nube y deberíamos volver a ese cielo”.

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