EN ZARAGOZA

Mil vecinos del Club Bohalar reclaman mejores accesos a sus viviendas

Denuncian que el paso continuo de camiones de obra ha destrozado parte del vial ubicado cerca de la Base Aérea

ALBERTO RILLO /

Los vecinos del Club Camping Bohalar y de la urbanización Los Cipreses de Zaragoza, ubicados ambos en Garrapinillos y en donde vive cerca de un millar de personas, denuncian que el trasiego continuo de camiones de las empresas graveras que trabajan en los terrenos de Amazon, en la Plataforma Logística de Zaragoza (PLAZA), han convertido la vía de acceso a sus parcelas en “una zona de cráteres” intransitable

Se quejan del peligro que corren cada vez que salen de casa por la existencia, según cuentan, de cerca de veinte agujeros de gran tamaño sobre el maltrecho asfalto que discurre junto a la terminal de carga de Plaza. “Es el horror total”, resume Almudena, propietaria de una parcela junto a la Base Aérea. “Hay que ir con mucho cuidado haciendo eses y en algún punto tienes que esperar, porque no caben dos coches a la vez”, se lamenta. 

Todavía más riesgo corren, según cuentan los vecinos, quienes se adentran en ese tramo sin estar al tanto de su estado o si lo hacen de noche. “Tanto unos albañiles como un fontanero que han venido estos días a obrar en mi casa han pinchado y el otro día mi hermano también se dejó una rueda, pese a que estaba avisado”, lamenta Patricia, vecina de la zona. 

“Estoy seguro de que quien se acerque aquí no habrá visto una cosa igual porque hay auténticos cráteres. Cualquier día ocurrirá algo grave”, se queja Joaquín, administrador del Club Camping Bohalar, que no entiende que las más de 600 familias que allí viven tengan que compartir e ese tramo de vial con esos camiones industriales. 

Una salida tortuosa

Desde primera hora de la mañana de cualquier día laborable, el tránsito de vehículos pesados por la zona es constante. Camiones hormigonera y volquetes recorren la pista de tierra y acceden al vial, en el que se encuentran con los vecinos que entran y salen de sus viviendas. Allí conviene frenar y buscar el trozo de asfalto libre de agujeros para no llevarse un disgusto. A veces, incluso, hay que orillarse a un lado para pasar o directamente esperar si es un camión lo que viene de frente, porque en algunos puntos los conductores se ven obligados a invadir el carril contrario para avanzar con cierta seguridad. Todo, para ganar el cruce y poder incorporarse a la carretera junto a la valla de la Base Aérea. Los hay también que se evitan el mal trago alcorzando por una lengua de tierra que da directamente a la carretera unos metros antes, aunque ese acceso improvisado no está señalizado y no cuenta con margen para acelerar en la incorporación.   

Recuerda el administrador que el año pasado, a raíz de que las empresas graveras no pudieran hacer uso de un puente situado muy cerca del Aeropuerto, el Ayuntamiento de Zaragoza les advirtió de que tendrían que convivir mientras durasen las obras. A cambio, según cuenta, les trasladaron que las empresas concesionarias se comprometían a reparar los posibles desperfectos. Pero estos llegaron muy pronto. “Al poco tiempo, aparecieron las primeras grietas en el asfalto y desde las Navidades pasadas la cosa ya fue a más”, hace memoria. 

Lo cierto es que, en paralelo a la carretera, los camiones disponen de una pista de tierra habilitada que confluye en el vial que sirve de acceso al camping y que, a su vez, desemboca en la carretera de la Base Aérea por lo que, en todo caso, la previsión es, en teoría, que únicamente ese pequeño tramo sea de uso compartido. Pese a ello, algunos vecinos aseguran, además, que no todos utilizan esa pista de tierra y que por la carretera de la Base circulan a gran velocidad. “Ha habido denuncias a la Policía Local y la Guardia Civil, porque pasan a toda velocidad y, en algún caso, han ocasionado que algún coche se haya ido contra el lado de la valla o incluso han arrancado algún retrovisor”, apunta el responsable del camping.    

Respuesta del Ayuntamiento

Desde el consistorio zaragozano explican que, en principio, el camino en cuestión no estaría dentro del ámbito de actuación de la licencia concedida a las empresas que trabajan en las obras de Amazon en el polígono PLAZA. Asimismo, apuntan a que habrá que analizar en qué estado se encontraba el vial antes del deterioro que denuncian los vecinos y aclarar si corresponde al ámbito competencial del ayuntamiento o a otra institución. Además, trasladan que, en todo caso, sería imprescindible demostrar que los desperfectos son consecuencia directa del paso de los camiones de las empresas subcontratadas por el gigante de comercio electrónico. Esas gestiones permitirán determinar si es el ayuntamiento u otra institución la que debe hacerse cargo de la reparación o si procede exigírsela a las empresas que presuntamente han causado los daños.  

Por el momento, los vecinos del Club Camping Bohalar y de la urbanización Los Cipreses, ambas zonas pertenecientes a Garrapinillos, muestran sus quejas en las redes sociales, mientras siguen esperando que alguien les solucione el problema. Por su parte, el ayuntamiento del barrio rural ha reparado en las últimas semanas los caminos de Puente de Clavería y de Bárboles.  

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