MODAS Y TENDENCIAS

La pandemia no puede con los tatuajes: cada vez nos los ponemos más

La COVID-19 no ha variado la tendencia al alza de esta moda, aunque el sector, que denuncia prácticas irregulares, sí siente los problemas económicos de los clientes

EVA BORJA /
Un cliente, en una sesión en la que se le coloca un tatuaje en el brazo.
icono foto Un cliente, en una sesión en la que se le coloca un tatuaje en el brazo.

Los tatuajes no decaen, a pesar de la pandemia. Así lo aseguran desde el sector, en el que existe el convencimiento de que "no ha habido cambios, ha habido reestructuración”. Lo confirma Miguel Prieto, secretario de la Unión Nacional de Tatuadores y Anilladores Profesionales (UNTAP), que además afirma que, según un estudio de la Unión Europea, entre un 12% y un 15% de la población de Europa está tatuada.

Esa es también la percepción en Aragón. Alba Gaite, trabajadora en el estudio TattooJulián de Zaragoza, asegura que la reapertura tras el confinamiento fue mucho mejor de lo esperado. “Estábamos un poco asustados, porque el tatuaje es un capricho, no es una necesidad básica… Pero la verdad es que fue una grata sorpresa y hemos trabajado casi con normalidad”, explica.

Cuenta que tuvieron que aplazar citas por el confinamiento, pero cuando pudieron reabrir, los clientes incluso “concertaron más”. “Después de mes y medio en casa, la gente quería volver a esa normalidad", cuenta la tatuadora zaragozana. Tampoco existieron perjuicios a la hora de acudir el estudio por temor a los contagios. El único problema fueron personas con cita previa que resultaron dar positivo en COVID-19, relata Gaite, “pero no se notó que la gente dejase de venir por miedo a infectarse; por el dinero, sí”.

Alba Gaite, en el estudio TattooJulián, Zaragoza.

Lo que sí ha destapado la pandemia, a decir de la UNTAP, es una mayor irregularidad. “Por cada estudio profesional de tatuajes, hay dos ilegales. Hay muchos más con el tema de la pandemia, personas que se han ido y están trabajando ahora sin controles”, denuncia Miguel Prieto. En cuanto a estos trabajadores, el secretario de la asociación profesional advierte de que operan a través de plataformas digitales de compraventa de servicios "e incluso van a tu casa”. Y aunque no se note de manera principal el problema, sí afirma que “ha mermado a este sector, como a todos, salvo que te dediques a fabricar mascarillas”.

Prieto aconseja, en todo caso, que “solo se puede tatuar en sitios homologados y profesionales”, ya que se debe cumplir un nivel higiénico-sanitario oficial. Actualmente, se encuentran afiliados alrededor de mil trabajadores a la UNTAP en toda España. Por eso, antes de realizarse un tatuaje, hay que saber qué centros están homologados. En algunas comunidades autónomas existe una lista pública con esta información, pero todavía no se ha extendido por todo el país. “Nosotros se lo hemos pedido a todas”, reclama Prieto.

Cada vez más normalizado

Ya antes de la pandemia, un estudio realizado anualmente desde 2017 por Kaosystem reflejaba la subida de demanda de tatuajes hasta 2019 en toda España. En el primer año, el informe revelaba que un 19,51% de encuestados tenía más de seis tatuajes, mientras que en 2019 ascendía al 30,80%.

“Cada vez va viniendo más gente, se animan más, ya no está tan mal visto... En ciertos trabajos, muy pocos, he de decir, todavía no pueden llevarse o hay que taparlos, pero la verdad que sí que están muchísimo más normalizados” alega Alba Gaite, de TattooJulian.

El tatuaje no es algo nuevo ni novedoso. “Muchos pueblos que no tenían contacto entre sí que eran distantes y culturas estructuradas de forma diferente, pero sí tenían la práctica del tatuaje o de otro tipo de dibujo o decoración corporal”, relata Alejandra Walzer, especialista en la materia y profesora en la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M).

Un tatuador trabajando en TattooJulián, Zaragoza.

Según Walzer, la diferencia entre la sociedad contemporánea y las antiguas tribus que ya inventaron esta práctica es que “cada persona que está tatuada decide es algo individual, los tatuajes son herméticos, tienen sentidos más ocultos, no son tan evidentes... y el significado no es compartido socialmente”. Antiguamente, cada marca permanente te introducía en la sociedad: “Todos compartían y todos sabían lo que ese tatuaje significa”.

Ahora -continúa Walzer-, “con el auge de internet y con la multiplicación televisiva de expresiones diversas para el formato reality show, el gran público ha visto y consultado diversas fuentes mediáticas que hacen del tatuaje su tema monográfico”. 

Un tatuaje ya no es irremediable

Además, los tatuajes ya no son para siempre. Donís Muñoz, representante en este caso de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), habla de las posibilidades del láser y de cómo quitar un tatuaje. “El mayor peligro es ponerse en manos de personas que no están capacitadas para borrar un tatuaje”. De todos los efectos adversos, el más importante es la aparición de cicatrices: “Para quitarse un tatuaje, hay que consultar con un médico, y si puede ser, con un dermatólogo o médico estético, porque conocen como nadie la forma de reaccionar la piel. Existe una clara relación entre el número de complicaciones y el grado de preparación del operador”.

Alba, de TattooJulian, es profesional en eliminación de tatuajes. “La verdad es que sí que está avanzando bastante.” Las nuevas máquinas consiguen mejores resultados en menos sesiones, ya que rompe la partícula de pigmento el doble que antes. También en los tatuajes a color, ya que “los elimina mejor, pese a ser más difíciles”.

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