La evolución de la fotografía de boda: velocidad, “postureo” y estilos propios
El 60% de las bodas se celebra en mayo, junio, septiembre y octubre. Destaca septiembre, que concentra el 18% de los enlaces. Los fotógrafos especializados buscan el equilibrio entre su sello personal y la exigencia del cliente
Los fotógrafos de bodas captan los momentos que perdurarán en el recuerdo. Pero esta manera de hacer también ha ido evolucionando en los últimos años, desde las prioridades de las parejas hasta la importancia que se concede a los invitados. Los fotógrafos de bodas saben que tienen un trabajo de temporada que se concentra entre los meses de marzo a octubre y en el que la prioridad para las parejas es tener buen tiempo y más horas de luz. Dentro de este periodo, septiembre es el mes en el que se celebran más bodas, hasta el 18%. Y así será en 2024, según el Libro Imprescindible de las bodas que elabora la web Bodas.net.
Beatriz Pitarch es fotógrafa y empezó a hacer bodas hace 15 años. Por decisión propia, elige cubrir entre 15 y 20 bodas y las reserva con un año de antelación; de hecho, ya casi no tiene huecos el próximo año y para septiembre de 2025 “ya no hay fechas libres, está todo completo”, asegura.
La manera en la que se cuentan las bodas “ha evolucionado mucho en los últimos años y en muchos sentidos”, explica Beatriz. Antes en fotografía todo era más tradicional, pero “ahora se busca a un profesional que esté presente durante todo el día”. Lo que también ha percibido es que se invierte más en decoración, en hacer que todo esté perfecto y conseguir que sea especial. “Antes era más para que los novios tuvieran su momento, pero el concepto de fiesta y diversión ha cambiado, ahora se piensa más en los invitados y en el entorno”, señala Pitarch.
“En el caso de los fotógrafos de boda, tenemos una ventaja grande. Te contratan sabiendo tu estilo”, afirma Beatriz, y si buscan poses más preparadas, más del estilo de la moda, buscarán otro tipo de fotografía. A la pregunta de qué es lo que no puede faltar, señala la importancia de transmitir la ilusión y el amor de ese día y estar atenta para sorprenderlos de forma consciente o inconsciente.
“Los meses de primavera y verano son sin duda los que concentran más encargos”, afirma el fotógrafo Chusico Espeleta. Pero establece matices: aunque es la época más solicitada y la gente relaciona el sol con mejores fotos, en su caso, prefiere los días nublados. Para él el mayor enemigo es el viento. Si se le da a elegir entre dos posibilidades climáticas, escoge “la niebla y la lluvia”. A pesar de la incomodidad puede resultar “divertida, vistosa y romántica”.
Como Beatriz, Chusico se esfuerza en colocar a los novios en el punto donde cree que aflorarán los sentimientos o, como diría Cartier-Bresson, en captar “el instante decisivo”. Así lo hizo Beatriz Pitarch cuando, por un cúmulo de casualidades, consiguió encuadrar a los novios en el marco que dibujaba una pompa de jabón en una boda en Filipinas. Lo ha vuelto a intentar un millón de veces, pero nunca ha podido repetirlo.
Para Espeleta, la calidad de una fotografía se basaba tradicionalmente más en el encuadre, la luz, el momento y el color, pero ahora,"lo que hace que las personas den valor a una fotografía ha cambiado y de los valores clásicos se ha pasado a tratar de mostrar en mayor medida el estatus social y/o económico”, afirma.
Define su labor con una doble aportación: “Soy fotógrafo y profesional; es decir, tenemos una empresa”. El lado creativo puede estar muy centrado en los méritos del profesional, pero se deben tener en cuenta las prioridades de los clientes. Todavía dice mostrarse sorprendido cuando directamente le piden que haga “fotos de postureo”.
La tecnología ha facilitado mucho el trabajo. Las cámaras digitales supusieron una primera revolución y ahora la edición permite mejorar cada fotografía. Así lo explica Beatriz Pitarch: "Hoy es tan importante hacer bien las fotografías como saber sacar todo el partido con la edición”.
Entre los avances que han venido determinados por la tecnología, también aquí las redes sociales han modificado las cosas. Las fotografías han dejado de hacerse tanto en formato horizontal para pasar al vertical y así poder subirlas. “Se prefiere la velocidad a la calidad”, dice Chusico. Y a eso se añade que la fotografía en papel ha perdido mucho peso. Se le da más valor a que esté hecha con una cámara que sea el último modelo, a que la cámara sea analógica, o a que esté hecha con un dron, aunque después el resultado “no tenga ningún mérito”, asume Chusico Espeleta.
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