Publicidad
DÍA MUNDIAL

La tecnología, clave para mejorar la calidad de vida de los 133.000 diabéticos aragoneses

Desde su instauración en 1991 como respuesta al alarmante aumento de los casos, cada 14 de noviembre se celebra el día mundial de esta enfermedad

L. B. /
La diabetes es una enfermedad crónica que se produce cuando el páncreas no genera suficiente insulina. / Canva
icono foto La diabetes es una enfermedad crónica que se produce cuando el páncreas no genera suficiente insulina. / Canva

Entre los muchos beneficios que los avances tecnológicos han traído a la sociedad está el de ayudar a las personas con diabetes a mejorar su calidad de vida. En la última década, un gran número de estos pacientes han cambiado los controles de glucemia capilar por dispositivos que permiten medir de forma continua los niveles de glucosa sin necesidad de pincharse varias veces al día. "Antes tenía las yemas de los dedos encallecidas, ahora puedo ver la evolución, detectar patrones y reaccionar ante ellos", cuenta María Rasal, portavoz de la Federación de Diabéticos Aragón y paciente de diabetes tipo II, quien señala que esta enfermedad afecta a unas 133.000 personas en la Comunidad. Desde su instauración en 1991 como respuesta al alarmante aumento de los casos, cada 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Diabetes.

La diabetes es una enfermedad crónica que se produce cuando el páncreas no genera suficiente insulina -hormona que regula el azúcar en sangre- o cuando el cuerpo no puede utilizarla de forma eficaz. "A mí me lo diagnosticaron hace 16 años en una revisión rutinaria en el endocrino", cuenta Rasal, quien explica que, al principio, le surgieron muchas dudas: "No sabía qué podía o no podía hacer. Tras el diagnóstico se inicia un proceso en el que hay que informarse y formarse sobre la enfermedad".

La portavoz de la federación aragonesa, y miembro también de la Asociación Diabetes Zaragoza, a la que pertenecen unos 1.000 pacientes, afirma no sentirse limitada por su patología: "Tenemos que seguir una alimentación saludable, la misma que se le recomendaría a cualquier persona. A la hora de hacer ejercicio, y en función de la duración o intensidad, sí que tenemos que controlar los niveles de glucosa en sangre por si fuera necesario corregirlos". 

Por otro lado, Rasal indica que, desde la asociación, están observando un cambio de tendencia en los últimos diagnósticos: "Cada vez hay más adultos con diabetes tipo 1 y menores con tipo 2. Se están invirtiendo los papeles". La diabetes tipo 1 no se puede prevenir ya que es autoinmune y se produce cuando el páncreas deja de funcionar. Entre los principales factores de riesgo desencadenantes de la de tipo 2, vinculada a un mal funcionamiento de páncreas, se encuentran variables del estilo de vida, como son, por ejemplo, "la alimentación, el comportamiento sedentario, la falta de actividad física o la mala calidad del sueño", apunta Paloma Flores, investigadora postdoctoral y dietista-nutricionista. 

Flores forma parte del equipo de un estudio europeo para la detección precoz de esta patología en el que participan unas 3.500 familias en Zaragoza. "Prestando atención a estos indicadores podemos lograr mucha mejora. El estudio propone que los pacientes utilicen aplicaciones móviles para hacer registros de alimentación, conteo de pasos, seguimiento de la presión arterial y otros factores clínicos. Con ello, los pacientes están tomando mucha consciencia de cómo comen, cuánto se mueven y cuál es su evolución semanal", explica.

Entre las conclusiones que ya han podido extraer de este estudio, que lleva más de un año en marcha, Natalia Giménez, coordinadora del proyecto y doctora en Ciencias de la Salud y el Deporte, subraya que el 30% de los participantes tiene un alto riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en los próximos diez años y, de ellos, entre el 25% y el 30% muestra valores de prediabetes o diabetes.

Mucho más que mascotas

Pero no solo las nuevas tecnologías son capaces de ayudar a los pacientes a mejorar su calidad de vida. Desde la fundación Canem llevan una década adiestrando a perros de asistencia para que puedan alertar a sus dueños, enfermos de diabetes o epilepsia, de una inminente crisis con un solo ladrido. 

"Seleccionamos los cachorros de la raza Jack Russell a la edad de dos meses y medio, los valoramos y, después, en función de sus características, se los asignamos a las familias teniendo en cuenta sus necesidades", cuenta Lidia Nicuesa, psicopedagoga que presta en la fundación los servicios relacionados con la valoración de los usuarios, el acompañamiento y la gestión emocional de la inclusión de un perro de asistencia en el núcleo familiar.


Uno de los perros de alerta adiestrados por Canem. / www.perrosdealerta.com

En los últimos diez años han adiestrado desde Zaragoza a 250 ejemplares que después han viajado para establecerse en 11 países distintos, entre los que se encuentran Italia, Suiza, Venezuela o Brasil. "El perro detecta a través de su olfato la segregación de las hormonas que van a provocar la crisis y lo avisa con un ladrido, por lo que da un margen de actuación al paciente de unos 20 minutos, en el caso de la diabetes, y de dos o tres en el de la epilepsia", indica Nicuesa. 

Como paciente, la propia psicopedagoga ha podido comprobar lo importantes que son estas mascotas para sus dueños. "No lo podría describir. Si cualquier persona se siente vinculada a su perro, la relación con el de asistencia está potenciada, ya que el animal te necesita a ti pero tú también a él", asegura.

Para ella, el principal beneficio que aportan es la autonomía. "Antes, un momento clave para mí era cuando me metía en la ducha, porque a los miembros de mi familia les generaba mucha inseguridad dejarme sola. Ahora, la presencia del perro les hace estar mucho más tranquilos. En el caso de los niños, por ejemplo, les permite jugar solos en su habitación. El margen de maniobra que te dan te hace tremendamente independiente", concluye.