EFECTOS DE LA COVID-19

La pandemia duplica la vuelta de jóvenes aragoneses a la Comunidad

El Plan Retorno del Talento Joven Aragonés ha registrado 149 altas en 2020, lo que supone el doble que en 2019. Reino Unido es el país extranjero con más porcentaje de retornados pero hay casos como el de Israel o Alicia, que han vuelto desde Australia

ALEX BASCUAS /
Alicia, una de las retornadas aragonesas, en una foto en Sydney, Australia.
icono foto Alicia, una de las retornadas aragonesas, en una foto en Sydney, Australia.

En tiempos de pandemia global los flujos migratorios se adaptan y redibujan sus rutas, sobre todo la que marca el camino de vuelta a casa, a nuestro "Ítaca" particular. El coronavirus ha duplicado el número de retornados que forman parte del Plan Retorno del Talento Joven Aragonés, del Gobierno autonómico, una iniciativa para facilitar la vuelta de menores de 35 años. Un total de 149 aragoneses han decidido emprender el camino de vuelta en 2020, lo que supone casi el doble que los 74 de 2019. Para muchos supone empezar de cero otra vez, lidiando con retos como la búsqueda de empleo o el llamado "síndrome de retornado", que a muchos de ellos les marcará de por vida.

Con respecto al impacto de la pandemia, la orientadora laboral del Plan Retorno, Pilar Cáncer, detalla que "ha habido dos grupos; los que han pensado en volver, han recapacitado y no lo han hecho, y un segundo grupo, que igual quería volver, pero no tan pronto y lo ha hecho forzadamente por la pandemia". Este último colectivo supone más de la mitad de los retornados en el último año y,  precisamente, por este motivo circunstancial, el llamado "duelo de vuelta" se alarga más de lo habitual, expone.



Desde el inicio del Plan Retorno, a finales de 2018, el total de inscritos -no todos acaban volviendo- refleja una preferencia por los destinos europeos de zonas vecinas o que tienen un alto grado de empleabilidad. Dejando a un lado el dato de España, en el que se incluyen aragoneses en otras comunidades autónomas, el sitio donde se han registrado más inscritos ha sido Reino Unido, con casi un 20% del total, seguido de Alemania con 11% o de Francia con casi un 5%. 


Israel y Alicia: dos historias sobre el deseo de explorar las Antípodas

Adentrarse en las historias de los retornados es como girar la manija de caleidoscopio para revelar unos colores y patrones que, en algunos casos, se repiten y se entrecruzan. Es el caso de Israel o de Alicia, cuyo deseo de viajar les llevó a las antípodas. Para Alicia, la motivación fue el dejar todo e irse al otro del mundo para recorrer el país australiano junto a su pareja durante un año.

Esta licenciada en Derecho y con experiencia liderando equipos en el mundo del retail, pretendía tomarse un año dedicado a una experiencia vital diferente y acabó estando casi tres. La llegada de la pandemia tambaleó sus planes de vida, recalculó su hoja de ruta y le mandó de vuelta a la casilla de salida con su marsupio lleno de "vivencias inolvidables". De Australia, Alicia destaca "el clima, la calidad de vida y la facilidad para encontrar trabajo"


"He pasado de estar en constante movimiento a vivir con restricciones. Todo han sido obstáculos al volver. Tras cuatro meses en España, he decidido reinventarme y reciclarme a nivel digital". 


Una situación similar es la vivida por Israel, un ingeniero civil, que había vivido experiencias internacionales en Cabo Verde o México, y decidió ampliar horizontes también en el país de los marsupiales. Su vuelta coincidió con un brote de contagios en Australia y a la caducidad de su tipo de visado, un ‘Working Holiday Visa’, que le ha permitido estar dos años legalmente y trabajar a jornada completa en empleos del sector primario y hostelero, donde se buscaba un perfil temporal de "mochilero" o backpacker. Reconoce que es un privilegiado, ya que al volver encontró empleo en una plataforma logística y actualmente trabaja de nuevo como ingeniero civil.


 


"Lo más difícil ha sido readaptarme a mi antiguo estilo vida, mucho más monótono. Allí mi rutina se salía de los estándares. He tenido suerte al volver, porque he encontrado un empleo relacionado con mi profesión"


Laura y José: Guatemala, una nueva chispa y otras inquietudes

Una beca de cooperación AECID en 2015 fue el billete de ida a Guatemala de Laura, una profesional del mundo de la comunicación, a la que el país mesoamericano le ha dejado una huella tan grande como la Pirámide de Tikal. A pesar de que la beca tenía fecha caducidad por dos años, allí conoció a su actual pareja y encontró un trabajo que le motivó a alargar su estancia hasta principios de 2020. No fue la pandemia lo que aceleró su vuelta, sino "las ganas de venir y estar cerca de mi familia". 


"Gracias al IAJ encontré trabajo relativamente rápido. Me han ayudado mucho con los trámites como, por ejemplo, el de darse de alta de autónoma" 


Cuando José se fue a Países Bajos en 2012, su dominio de inglés era inversamente proporcional a sus ganas de reinventarse profesionalmente. Tras un periodo de adaptación y mejora del idioma, este aragonés dejó atrás su experiencia como electricista para encontrar su chispa en el negocio del turismo en el país neerlandés. A base de esfuerzo, formación y actitud, pasó de dar información y flyers a gestionar clientes internacionales y tener un puesto de manager. "Allí si te esfuerzas te dan oportunidades. Tuve una progresión ascendente, en Holanda las empresas te forman, no es como aquí. Si vales, estás un mes de prácticas, pero luego ya te hacen un contrato", asegura para explicar que actualmente está haciendo un máster en Zaragoza que le permite seguir en el sector del turismo con una proyección de futuro. 


"Es difícil volver después de ocho años. Me fui con 25 y he vuelto con 32. Tenía una vida allí, una red de contactos que ahora he perdido. No es fácil el paso psicológico de cerrar todo, porque estaba bastante integrado. Lo mejor que me llevo, el crecimiento profesional y personal, pero hay adversidades como el no encajar con el clima holandés".


El Plan Retorno del IAJ o cómo aterrizar con paracaídas

El Instituto Aragonés de la Juventud (IAJ) lanzó un Plan de Retorno del Talento Joven Aragonés a finales de 2018 con la intención de facilitar la vuelta, la toma de decisiones y "acompañar" al retornado en el proceso de vuelta. Para ello, cuentan con un asesorías personalizadas para gestionar emocionalmente la vuelta o favorecer la empleabilidad. De hecho, tienen una bolsa de empleo propia, en la que ya participan 125 empresas aragonesas.



Dentro del programa, dos psicólogas viven la realidad de los retornados más de cerca. Por un lado, Esmeralda Parrilla, encargada especialmente de la asesoría emocional, y por otro Pilar Cáncer, al cargo de la orientación laboral. Uno de los principales problemas a afrontar, según relata Parrilla, tiene que ver con las "expectativas de la vuelta" y con el "duelo de migración inversa o el síndrome del retornado". 

Este síndrome, según explica, está relacionado con la dificultad en la readaptación a la sociedad de origen, después de haberse adaptado a otra distinta. "Tienes ganas de volver, pero cuando vuelves te sientes raro. Echas mucho de menos cosas. Rememoras e idealizas lo que viviste y cosas que has perdido como el anonimato, esa sensación de libertad de estar fuera, de cómo vestir o de vivir una cultura laboral diferente", expone. 

El empujón de la COVID-19

Las cifras dejan claro el impacto de la pandemia en el programa, duplicando el número de retornados a Aragón. Una de las razones, argumenta Pilar Cáncer, es que "la pandemia ha aflorado ese deseo interno de volver a casa con la familia", comparándolo con un "catalizador" cuyo combustible no solo es pandémico sino que tiene también un alto porcentaje de las circunstancias de cada persona, comúnmente relacionados con lazos familiares u horizontes laborales.

De los 510 inscritos en el Plan, ha vuelto un total de 241 hasta marzo de 2021. En 2019 fueron 74; en 2020, 149; y en el primer trimestre de 2021, 17. "La idea con este Plan es que cualquier aragonés que quiera regresar encuentre una vía de apoyo para poder hacerlo en distintos ámbitos", sostiene Cáncer. Una de las misiones que desde su área tiene que gestionar es adaptar las "competencias transversales" que los retornados adquieren fuera de aquí y adaptarlas al nuevo currículum, para que las empresas valoren esas nuevas aptitudes. En este sentido, opina que las empresas sí valoran el hecho de haberse ido fuera. "Cada día se piden más idiomas y otras competencias transversales como adaptabilidad, flexibilidad o proactividad", expone la psicóloga, acostumbrada a llevar a buen puerto a los retornados aragoneses en su odisea de vuelta casa.