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SOCIEDAD

"La educación es el arma más poderosa para conseguir una sociedad más inclusiva, justa, empática y solidaria"

Concepción Gimeno, justicia de Aragón, ha señalado que durante las jornadas 'La vulnerabilidad en las aulas' que acoge la institución este martes y miércoles se hablará especialmente de acoso en las aulas

ARAGÓN NOTICIAS /
icono foto El pasado curso escolar se registraron en Aragón más de 300 notificaciones de acoso. / Aragón TV

Defensores del pueblo de toda España se reunirán a partir de este martes en Zaragoza con expertos, entre ellos profesores, pedagogos y trabajadores sociales, para debatir sobre la vulnerabilidad en las aulas. En concreto, analizarán cómo las desigualdades socioeconómicas, la discapacidad, la salud mental o el territorio pueden menoscabar el pleno ejercicio del derecho a la educación real y efectiva de las personas. 

"Estamos absolutamente convencidos de que la educación es el arma más poderosa para transformar la sociedad, para convertirla en una sociedad más inclusiva, más justa, más empática y más solidaria", ha recalcado este martes la justicia de Aragón, Concepción Gimeno en el programa 'Buenos Días' de Aragón TV. 

En este sentido, Gimeno ha señalado que la educación "es un derecho fundamental recogido en nuestra Constitución, en el artículo 27 concretamente, muy unido a la dignidad humana, y tiene vocación de universalidad", al tiempo que ha añadido: "La institución del Justicia de Aragón, que es muy cercana a los ciudadanos, tiene la percepción de que esa vocación de universalidad a veces no se materializa a lo que está llamada. Percibimos que existen obstáculos para que se haga efectivo ese derecho y, además, nos dimos cuenta de que esa percepción era compartida por el resto de las defensorías del Pueblo de España, por lo que decidimos poner estos temas sobre la mesa y plantear un debate y una reflexión seria y atenida". 

Acoso en las aulas

Durante las jornadas organizadas por el Justicia de Aragón se hablará especialmente del acoso en las aulas, una situación que incrementa el estado de vulnerabilidad de los menores. Ya sea como víctimas, agresores o testigos, el acoso provoca consecuencias tanto en la salud física como mental de los estudiantes. El llamado 'ciberbullyng' es el acoso más extendido, y lo sufren, sobre todo, los jóvenes de entre once y doce años.

Según una encuesta de la fundación Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo (ANAR), un 12 % de los alumnos preguntados cuentan que sufre acoso, o conoce algún caso, lo que representa casi tres puntos más que el curso anterior. Se trata de una acoso que se produce principalmente en el aula, pero también a través de internet, a través de WhatsApp e Instagram. Además, un 14 % utiliza la Inteligencia Artificial para acosar, bien para manipular fotos o videos de la víctima o para suplantar su identidad. 

En Aragón, el pasado curso escolar se registraron más de 300 notificaciones de acoso, y más de la mitad se produjeron en la ESO.

"Es fundamental entender que las familias tienen el poder de detectarlo. Nos podemos fijar en aspectos como malestares físicos, sobre todo los domingos por la noche antes de ir a clase, pero también en otras cuestiones, como que no quieran ir a excursiones, o que no sean invitados a según qué cumpleaños, o salidas con los amigos", ha subrayado este martes en el programa 'Buenos Días' de Aragón TV Cristina Sánchez, trabajadora social en la Asociación Aragonesa Pro Salud Mental (Asapme). 

Cuando el hijo es el acosador

En el caso de hijos acosadores, Sánchez ha reconocido que resulta "muy difícil aceptarlo por parte de los padres". "Es muy importante entender que también puede producirse por cuestión de medio, presión de grupo, y para ello la comunicación con nuestros hijos e hijas es fundamental. Se les puede hacer preguntas abiertas, como si en clase cuando alguien falla se burla de él, o cómo actúan los profesores cuando vemos a alguien solo, lo que nos puede ir dando claves para entender que algo está ocurriendo", ha comentado. 

Finalmente, la trabajadora social de Asapme ha resaltado que en el caso de acoso a través de redes sociales, resulta a los centros "difícil detectarlo cuando no se produce dentro de él", y en estos casos las familias tienen "un papel fundamental". "Cuando damos el primer teléfono a nuestros hijos e hijas hay que explicarles que vamos a llevar un control para su bienestar, lo que hará que cuando sean adolescentes, y sigamos manteniendo ese control, no lo vean como un ataque a su intimidad sino como un elemento de protección y cariño. Allí podemos observar cómo se comportan en las redes sociales", ha concluido. 

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