OTRA FACETA DEL PINTOR

La caza, una de las pasiones de Goya

El artista aragonés reflejó su afición en cuadros como 'Caza con reclamo', 'La caza de la codorniz' o 'La caza del jabalí'

ARAGÓN NOTICIAS /
icono foto Pintura 'Carlos III, cazador' de Francisco de Goya.

La caza fue una de las grandes aficiones de Francisco de Goya y Lucientes. El propio pintor lo explica en algunas de las cartas enviadas a sus amigos. También lo dejó patente en muchos de sus cuadros. Solía cazar por los alrededores de su casa de Madrid, la llamada 'Quinta del Sordo', o en sus ratos libres, cuando viajaba para pintar alguna de sus obras por encargo.

'Caza con reclamo' (1775)

"El otro día salí yo y me divertí, maté dos liebres, tres codornices y una ganga... ya se acerca el tiempo de vernos y cazar juntos", escribió el pintor. En el Museo Nacional del Prado se exhiben cuadros como 'Caza con reclamo' (1775), donde un mochuelo y un jilguero enjaulado sirven para llamar la atención de las presas, o 'La caza de la codorniz' (1775), en el que aparecen tres cazadores y una partida de jinetes y perros que dan alcance a las presas, que reflejan la pasión del artista de Fuendetodos (Zaragoza).

'La caza del jabalí' (1775)

De hecho, el perro es un animal recurrente en los cuadros de Goya. El pintor supo plasmar la complicidad entre un cazador y su animal de trabajo, como puede apreciarse en el óleo 'La caza del jabalí' (1775). 

Goya, quien manejaba bien las diferentes técnicas del dibujo -óleos, pinturas al fresco, cartones para tapices y el grabado-, hasta convertirse en el pintor universal, también dejó el legado de la cultura de la caza en retratos de la época, como 'Carlos III, cazador' (1786-1788) o 'Carlos IV en traje de caza' (1799).

'Carlos III, cazador' (1786-1788)

Se conoce así otra de las múltiples facetas y caras del pintor: el Goya cazador, que supo convertir su afición en arte. Una más entre otras, como el Goya de altura, de vírgenes y santos, del pueblo, del costumbrismo, de la fiesta, de los caprichos y los desastres, del pequeño y del gran formato. También el Goya de cámara y de Corte, el atormentado, el retratista y el retratado, el de cine y el de palabra.