La Antártida: el laboratorio natural que demuestra el efecto humano en una zona casi inaccesible
A pesar de ser un terreno inhabitable, permite a los científicos analizar e investigar desde una doble perspectiva: no llega la mano del hombre directamente, pero sí sus efectos. La última misión española acaba de regresar tras 100 días en el frío polar
La 39 Campaña Antártica Española acaba de regresar de la última misión en la que han pasado 100 días. Un equipo de 13 personas, formado por militares y científicos, ha permanecido durante este tiempo en una de las zonas más inhóspitas del mundo, una masa de tierra cubierta por hielo casi en su totalidad.
Estas condiciones son, precisamente, las más valoradas por los científicos para poder analizar cómo se desarrolla la naturaleza en un lugar inhabitado, que convierte a este continente en "un laboratorio natural donde no hay un efecto directo de los humanos", como lo define el secretario técnico del Comité Polar Español, Antonio Quesada.
Pese a ser inhabitable, permite entender las relaciones de los efectos que la acción del ser humano provoca desde otras latitudes. Es un lugar que detecta todas las variaciones del globo, lo que hace útil y necesario su estudio; de hecho, demuestra que lo que se hace en un punto del planeta afecta al resto: "Uno de los hallazgos más importantes se logró tras la crisis de hace unas décadas del agujero de ozono. Los gases emitidos en el resto del mundo, destruían la capa de ozona y el agujero se originó en la Antártida. Gracias a este trabajo entendemos que la Tierra es una única entidad, todo lo que se hace en cualquier parte del planeta tiene efecto".
Además, la ley obliga a compartir todos los hallazgos de la investigación con el resto de los países, lo que hace de la Antártida un ejemplo de colaboración, cooperación y ciencia como patrimonio de la humanidad.
Los miembros del Ejército español dan soporte y protección a los científicos. Se ocupan de las instalaciones y de su mantenimiento durante los 100 días de estancia. Esta es una de las misiones que recibe más solicitudes para participar. El subteniente Antonio Bello ha formado parte de esta última campaña. Llevaba más de 15 años preparándose para ser seleccionado, como ha explicado en el programa Buenos días de Aragón Radio. Volverá en la próxima para explicar sobre el terreno y dar relevo a sus compañeros: "Hacemos el relevo allí, en las instalaciones, porque poner la base en marcha conlleva muchas dificultades".
Falta un año, pero los nuevos integrantes ya han comenzado a prepararse. La formación se hace en el Pirineo hasta el mes de diciembre. Antes de llegar, afrontan un largo viaje a un pequeño campamento donde hay dos calles principales, donde se reparten los módulos y el resto de los edificios. Por delante, un centenar de días para compartir día y noche con los compañeros de misión. Para Bello, la mayor aportación de esta misión es "un contacto con la naturaleza que es único".
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