AGROINDUSTRIA

Tics4Fruit, tecnología aragonesa al servicio de la calidad de la fruta

El proyecto, en el que participan la Universidad de Zaragoza y la Fundación Parque Científico Tecnológico Aula Dei, monitoriza la cadena de distribución mediante sensores que detectan posibles daños

ARAGÓN NOTICIAS /
icono foto Dispositivo tics for fruit

Lograr que el cliente disfrute de una fruta con una calidad inmejorable y que el agricultor obtenga la recompensa por ello. Ese es el objetivo de Tics4Fruit, un proyecto tecnológico de fuerte presencia aragonesa que persigue identificar los principales desórdenes que afectan a las piezas de fruta, mediante el control de sensores, la centralización de datos en plataformas en línea y la distribución de esa información mediante aplicaciones móviles para supervisar la cadena de suministro, desde el campo hasta el punto de venta, y lograr una mejora de un 30% en la calidad final del producto.

La iniciativa cuenta con el trabajo de la Universidad de Zaragoza, la fundación Parque Científico Tecnológico Aula Dei (PCTAD), la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas, Hortalizas, Flores y Plantas Vivas (FEPEX), MERCASA, el Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (ITENE) y GEEZAR Soluciones y tiene el respaldo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) a través del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER).

Los sensores incluidos en las cestas de la fruta, como los que se han utilizado a modo de demostración en los albaricoques de la empresa aragonesa Frutaria, sirven para evaluar la temperatura de las piezas, su humedad e incluso los posibles golpes que pueden recibir en el trayecto. Una información que se monitoriza y recopila a través de las nuevas tecnologías y se pone al servicio del recolector. "Los agricultores podrán instalarse esta aplicación en sus teléfonos móviles y con ella recibirán una serie de alarmas que les dotará de una mayor capacidad de respuesta", explica la investigadora del Parque Tecnológico Aula Dei, Esther Arias. Mediante estos centinelas, "detectamos el punto de la línea de confección, en el que el fruto sufre más daño y ahí vamos a poder mejorar ese punto y evitar que se traduzca en lesiones o golpes, que hacen que la calidad del fruto disminuya", explica la experta del centro investigador aragonés.