EL LEGADO INVISIBLE

La influencia del agua en nuestro patrimonio

Aljibes, canales, acueductos o presas… Los ríos marcan la orografía y la fisionomía de nuestra Comunidad

ARAGÓN NOTICIAS /

Desde tiempos de los romanos, los numerosos ríos aragoneses han justificado infinidad de obras hidráulicas de envergadura, que han determinado la vida de valles y comarcas hasta nuestros días. El programa 'El legado invisible' se zambulle en la presa romana de Muel, el Monasterio de Rueda, los aljibes de Teruel, el Canal Imperial y la Expo del agua de Zaragoza para atravesar sus muros y las curiosidades que los envuelven.

El origen del nombre del Monasterio de Rueda está en la gran rueda hidráulica, o noria, que eleva el agua desde el Ebro para distribuirla por todo el recinto y regar sus huertas. Un lugar que, por su grado de conservación, parece haberse detenido en el tiempo.

Saltamos en el tiempo hasta el siglo 15 AC. La presa de Muel, en la provincia de Zaragoza, es de los restos más relevantes de la arquitectura civil hidráulica de la Hispania romana. Allí, una ermita, construida sobre los sillares del embalse, preside el conjunto de la obra.

En Teruel, cabe destacar los aljibes que el rey Pedro IV ordenó construir. Así solucionaría el problema del abastecimiento de agua en la ciudad. Símbolo de la hidráulica de la capital turolense es el Acueducto de Los Arcos, una de las más grandes obras de ingeniería españolas del siglo XVI. 

Ya en Zaragoza, el Canal Imperial es un ambicioso proyecto pensado para el regadío, la industria y el transporte de mercancías y pasajeros. Tampoco se pueden quedar fuera la muralla de Grisen, las esclusas de Casablanca, y los depósitos de Pignatelli y, finalmente, Valdegurriana.

La Expo del Agua supuso un gran impulso para toda la región. 'El Legado Invisible' culmina en la cima de uno de sus lugares más representativos, la Torre del Agua. Con su característica forma de gota y sus 76 metros de altura, es uno de los edificios más altos de Zaragoza.