MEDIO AMBIENTE

Los árboles singulares que deberías visitar en Aragón

Más de 5.000 personas han visitado la Carrasca de Lecina tras haberse proclamado 'Árbol Europeo del Año', pero la Comunidad cuenta con otros ejemplares especiales

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La carrasca de Lecina ganó el premio al 'Árbol Europeo del Año'.
icono foto La carrasca de Lecina ganó el premio al 'Árbol Europeo del Año'.

La carrasca de Lecina sigue despertando la curiosidad de miles de aragoneses tras haber ganado el título de 'Árbol Europeo del Año' el pasado marzo. Más de 5.000 personas han visitado esta pequeña localidad de la comarca oscense del Sobrarbe para ver más de cerca esta encina milenaria. Solo el Viernes Santo, recibió más de mil visitas. Sin embargo, Aragón cuenta con otras especies singulares como el chopo cabecero, el sauce blanco o sabimbre y la carrasca de Roque. 

La localidad turolense de Aguilar de Alfambra tiene como vecinos más longevo al chopo cabecero de Remolinar, que mide 24 metros de altura y más de 4 de diámetro. A ello se suma su edad, 200 años. Es el árbol más simbólico de la gran chopera del Alto Alfambra, donde se encuentra la mayor concentración de chopos trasmochos de toda Europa. Esta variedad de árboles se ha convertido en todo un emblema de identidad de la cultura campesina de las sierras altas de Teruel. Por eso, los municipios de la zona celebraron que este ejemplar quedara en el tercer puesto del premio al 'Árbol Europeo del Año' en 2015.

Otra especie singular es el sauce blanco o sabimbre, como se denomina en Aragón, a uno de los últimos ejemplares incluidos en la lista de árboles singulares de la Comunidad. Alcanza los 14 metros de altura y su copa puede llegar a los ocho metros de diámetro. Mientras, la base del tronco supera los ocho y medio de perímetro, el mayor de los que se conocen en la región. Este sauce no se descubrió hasta el año 2014, pero, desde entonces, la Asociación Cultural de Cerveruela, en la Comarca de Daroca (Zaragoza), se encarga de cuidar y mantener este tipo de sauces, símbolo de las riberas del Alto Huerva. 

Por otro lado, la Carrasca de Roque es una encina milenaria de grandes dimensiones, situada en la localidad de Adahuesca, en el Somontano oscense. Fue refugio de pastores y, en la actualidad, un punto de reunión para los más jóvenes. Pero sobre todo, emblema para todos sus vecinos. Calculan que el perímetro de su copa alcanza los 80 metros y son necesarias entre tres y cuatro personas para rodear su tronco, mientras que sus raíces pueden extenderse hasta 40 metros de distancia.