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SEMANA DE LA ARQUITECTURA

Edificios singulares de Aragón: de un tanatorio a un centro de interpretación

El hormigón armado, el cristal, la madera o el juego de volúmenes son elementos que hacen de algunas construcciones lugares especiales

ARAGÓN NOTICIAS /
icono foto Fachadas de edificios singulares en Aragón.

La necesidad de encontrar cobijo y estar bajo techo es inherente al ser humano. A lo largo de la historia, el homo sapiens ha elaborado diferentes estructuras y ha hecho propias formaciones naturales como las cuevas para sentirse protegido. En la actualidad, la arquitectura ha evolucionado mucho más allá de la construcción de viviendas en las que almacenar comida y estar resguardado. Ahora, la estética, los materiales y la transmisión de una idea o concepto son las bases del diseño arquitectónico. 

Como tal, los espacios privados y, sobre todo, los públicos optan por estructuras y formas que, en muchas ocasiones, no están directamente relacionadas con el lugar que albergan. En Aragón, hay numerosos ejemplos de edificaciones singulares. Cada año, una de ellas es galardonada con el Premio García Mercadal, que otorga el Colegio Oficial de Arquitectos de Aragón coincidiendo con la semana de la arquitectura.

En 2016, el galardón recaía en el Tanatorio Municipal de El Burgo de Ebro (Zaragoza) y en 2014 fue el turno del Centro de Investigación Biomédica de Zaragoza. Son ejemplos de espacios singulares. A esa destacada lista se unirá este lunes el nombre de un arquitecto y su obra, que serán distinguidos en 2021. En esta ocasión, hay 39 profesionales que optan al galardón en diferentes categorías: edificación residencial, no residencial, restauración y rehabilitación o paisajismo, entre otros. 

Tanatorio Municipal de El Burgo de Ebro, Zaragoza. (Premio García Mercadal 2016)

Un ejemplo claro de edificación singular en Aragón es el Centro de Interpretación-Espacio Salto de Roldán de Sabayés, en la provincia de Huesca. El edificio se encuentra a las afueras del municipio. La construcción se parece en planta y volumen a la ermita de la Virgen del Patrocinio, con la que comparte espacio. 

"El Ayuntamiento quería un lugar al que darle un uso diferente, un centro de interpretación que pueda utilizarse para más cosas", señala Sixto Marín, arquitecto del Centro de Interpretación-Espacio Salto de Roldán de Sabayés (Huesca). 

El exterior del edificio se asemeja al de una borda, aunque en su fachada se advierten pocos elementos como ventanas o puertas, que se emplazan en lugares estratégicos del mismo: "La forma en la que se relaciona con las cuatro orientaciones es particular. Hay una ventana en el lado norte y otra en el este porque son los puntos en los que nos interesaba que entrase la luz. En el lado oeste, el edificio tiene un ventanal en la parte alta, cuyo propósito es domesticar la luz para que llegue de forma indirecta. En la fachada norte se encuentra una ventana con un banco, pensados para poder relajarse contemplando el paisaje."

Centro de Interpretación-Espacio Salto de Roldán en Sabayés, Huesca.

En esta estructura nada es casual. Sixto pensó y diseñó hasta el último detalle: "tomamos como referencia la ermita y copiamos su volumen, como las cubiertas inclinadas". Pero no solo eso, los materiales también están elegidos para camuflarse con el paisaje: "utilizamos hormigón proyectado para conseguir que el edificio fuese impermeable y se asemejase a la textura de la roca", explica el arquitecto.

Aunque inicialmente se pensó como centro de interpretación, tanto Marín como el Consistorio de Sabayés tenían claro que su finalidad no se podía reducir a un solo uso. "El espacio interior cuenta con exposiciones de contenidos fijos, pero también alberga muestras temporales. Y los vecinos lo usan para otros fines, como por ejemplo, realizar un concurso anual de fotografía. Es un centro muy vivo, pequeño y versátil".

En principio, parece que un edificio nuevo, moderno, sin alero, con ventanas diferentes a las que tradicionalmente se ven en las viviendas de la zona, puede resultar ajeno al entorno, pero no es así: "El Centro demuestra que el lenguaje contemporáneo y la tradición del resto de edificaciones cercanas pueden estar en armonía perfectamente", recalca el arquitecto.

Entrar a esta peculiar borda es entrar en un espacio abierto que invita a la reflexión, la calma y la contemplación del entorno. Una sola habitación de techumbre alta y paredes blancas da la bienvenida al visitante. Solo dos puertas alberga el edificio: una para los aseos y otra, en una planta superior, en la que se ubica la caldera de pellets que calienta el Centro. 

Su interior y exterior han atraído a numerosos visitantes, tanto es así que el Ayuntamiento ha edificado dos albergues en las inmediaciones del Centro y proyecta, de la mano de Sixto Marín, un nuevo espacio exterior con cubierta para ampliar el espacio disfrutable. Por todo lo anterior, el Centro de Interpretación de Sabayés fue merecedor del Premio García Mercadal en 2012.

"No he vuelto a hacer un edificio igual o similar a ese", confiesa Marín, quien explica que "cada edificio se vive y diseña de forma diferente". En su caso, no tiene un elemento o diseño "característico". En su lugar, proyecta cada edificación de una forma diferente a las anteriores. 

El hormigón fue el problema y la solución

De hormigón armado y con ángulos marcados, el proyecto de Alberto Casado -en colaboración con la también arquitecta Miriam Rubio-, para construir el nuevo Ayuntamiento de Binéfar, en Huesca, no convenció a los vecinos al principio: "Pensaban que las ventanas exteriores eran pequeñas y no tendría casi luz el interior", recuerda el arquitecto. Nada más lejos de la realidad, la brecha interior del edificio ilumina por completo los despachos y oficinas del Consistorio. 

En 2008 el edificio que albergaba el Consistorio fue derruido tras encontrar aluminosis en su interior -lesión del hormigón que se manifiesta especialmente en las viguetas de los forjados-, lo que es peligroso para el futuro del edificio y de los que lo habitan. 

El hormigón puso en jaque la viabilidad del Consistorio, pero también fue la solución. "El hormigón armado nos permite jugar con los volúmenes y adaptar las dimensiones de los dos edificios que componen el Ayuntamiento actual" -explica Casado- "Por un lado, la fachada blanca, imponente, sirve como límite al casco histórico de la localidad y el frontal sirve como arranque del ensanche. El edificio funciona como bisagra entre las dos partes de la ciudad".

Lo cierto es que la parte frontal del Consistorio es "rotunda", algo que choca frontalmente con la estética de su antecesor, un edificio de ladrillo con arcos en la parte inferior. "La parte interior es de madera y cristal, lo que difumina el peso del hormigón", explica el arquitecto. 

"El proyecto modificó la ubicación del archivo municipal, hasta entonces en la planta sótano, y lo reubicó en las zonas superiores del edificio: " El Ayuntamiento se asienta sobre una zona pantanosa, con el agua fluyendo a un metro de profundidad, lo que obligó a repensar ese espacio". 

Alberto Casado ha sido artífice de otras edificaciones similares en estilo como el edificio Suelo y Vivienda de Aragón, ubicado en Plaza (por el que recibió un accésit al Premio García Mercadal) o las Bodegas Aragonesas en Fuendejalón, Zaragoza.

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