AGENTES CANINOS

Cuando el perro también es el mejor amigo de las fuerzas de seguridad

Detectar droga, billetes de curso legal, armas y explosivos, son algunas de las capacidades de estos perros, que la Delegación del Gobierno ha convertido en protagonistas de sus redes

SILVIA ROMEO / ANTONIO PARDO /
icono foto Los policías Laura G. y Sergio L. con sus perros adiestrados.

Que el perro es el mejor amigo del hombre es un hecho demostrado también en el caso de los agentes. En Aragón, la Policía Nacional dispone de 23 canes capaces de detectar droga, billetes de curso legal, armas y explosivos. Cuatro de ellos son Becy, Malibú, Coni y Chuck. Todos ellos, pastores alemanes y belgas perfectamente preparados para ayudar o directamente resolver un conflicto policial. Las habilidades de estos animales se utilizan en la Comunidad desde hace casi tres décadas, y su colaboración, dicen los agentes, es vital para completar algunas operaciones. Este mes de diciembre, estos perros y también los que trabajan con Guardia Civil se han convertido en imagen de las redes sociales de la Delegación del Gobierno. Estos agentes han sido los protagonistas de un serial llamado 'Diciembre de agentes caninos'.

Una de las principales habilidades de estos perros es su olfato y su complexión física. Tal es así, que Borja Lete, jefe de la Unidad de Patrulla Canina de Aragón, reconoce que hay determinadas sustancias que, sin la ayuda del perro, "no se podría localizar". 

La cocaína es uno de estos estupefacientes difíciles de detectar, ya que apenas desprende olor para el hombre, al contrario que la marihuana. Pero que el ser humano no sea capaz de apreciarlo, no quiere decir que no lo puedan hacer Becy y Malibú, de 4 y 2 años, respectivamente. Para ellas, encontrarlo es sinónimo de premio. 

Cada día, la decena de guías caninos que forman la patrulla de la Policía Nacional en Aragón entrenan una media de dos horas y media a estos perros para hallar droga, dinero y armas, si es que los hay, por muy bueno que sea el escondrijo donde se encuentran. "Se utiliza siempre el refuerzo positivo, para ellos es como un juego", explica el policía Sergio L.

Así, cada guía se ocupa de dos perros -solo algunos tienen tres cuando uno de ellos está a punto de jubilarse-, uno capaz de localizar droga y otro explosivos. Lo cierto es que estas 'especialidades' sobre las que están entrenados los canes no se pueden mezclar porque, como explica la policía Marta G., "la forma de actuar cambia si un animal te marca que hay droga o te dice que hay dinamita". 

El reposo no es un buen aliado para los agentes caninos. Por eso, además de entrenar su olfato, la policía hace cada día con ellos ejercicios de obediencia o trabajo operativo. "Nos los llevamos al tranvía o a algún establecimiento comercial para desarrollar su socialización, que es muy importante para cosas como que, si suena un petardo de un niño, no se asusten", indican. 

El adiestramiento de los perros suele comenzar al cumplir el primer año de vida del animal, aunque a los siete meses ya empiezan con juegos. Son perros que, por lo general, llegan al Cuerpo por donaciones, por la propia adquisición de la Policía o porque el guía que necesita uno lo solicita en concreto. En cuanto a raza y condición, en Aragón hay desde perros de agua hasta labradores, de caza, pastores holandeses o border collies.

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: los agentes caninos Mara, Pepe, Jara y Coca. / Delegación del Gobierno.

La oposición y el número de años que estos agentes pasan en el Cuerpo Nacional de Policía son dos aspectos que claramente diferencian al animal del humano. Por lo general, el jefe de la unidad de patrulla canina afirma que los perros se jubilan entre los 8 y los 10 años, cada vez antes para favorecer su adopción. Fuentes de la Delegación del Gobierno explican que, cuando estos perros se jubilan, se pueden adoptar a través de asociaciones como Héroes de 4 Patas o Adopta K9. En algunos casos, señalan, es incluso su guía quien decide hacerse cargo de él.

Cada operación policial requiere un marcaje

Operaciones de tráfico de drogas, de lucha contra el terrorismo, de localización de personas ocultas o de restos humanos e incluso para comprobar si un fuego ha sido provocado accidentalmente o no. Son muchas las labores con las que cada día la patrulla canina de la Policía Nacional sirve a la ciudadanía del país. Una brigada creada en el año 1945, que en Aragón ha ayudado en sucesos como la bomba que explotó en 2013 en la Basílica del Pilar o las cartas bomba enviadas a la sede de la Cámara de Comercio de Italia en Zaragoza, en 2017.

El modo de operar de estos animal es a través del marcaje. De tal forma que, cuando uno de estos perros encuentra material explosivo, lo identifica sentándose y señalando con la trufa en la dirección en la que se encuentra. Es entonces cuando el Policía se encarga de extraerlo y desactivarlo. "Este es un tipo de marcaje visual o 'marcaje lapa', pero la clase cambia según la operación. Cuando son restos humanos, ladra", agrega la guía Marta G.

Recientemente, la unidad canina de Aragón ha detectado estupefacientes en la Estación de Zaragoza-Delicias y medio kilo de cocaína durante un control de tráfico en el filtro del aire del motor de un vehículo.

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