ENTREVISTA A JAVIER LAMBÁN

"Aragón tiene mucho futuro, pero primero debemos cerrar las brechas de la pandemia"

El presidente de Aragón admite errores en la gestión de la pandemia, anuncia un plan de ayudas específico para el sector de la nieve y pone en valor la "fortaleza" y el "músculo" de la economía aragonesa

ARAGÓN NOTICIAS /
Entrevista a Javier Lambán desde el Museo Pablo Serrano.
icono foto Entrevista a Javier Lambán desde el Museo Pablo Serrano.

El presidente de Aragón, Javier Lambán, hace un repaso, en la entrevista emitida este jueves en Aragón TV y realizada en el IAACC Pablo Serrano, a los diferentes asuntos de la actualidad en un año especial, de nuevo marcado por la pandemia y en la víspera del Día de la Comunidad.

2021 es un año muy especial para el sector cultural con el aniversario de Francisco de Goya y Ramón J. Sender, los premios a Pilar Palomero e Irene Vallejo… ¿Es la cultura el refugio que ha encontrado usted este año?

He encontrado refugio en la cultura toda mi vida. Este año quizá menos que otros porque el virus no nos ha dado ni un segundo de tregua.

La cultura es terapéutica, pero también necesitan que la cuiden. En esta pandemia ha sufrido especialmente. ¿Cree que va a recuperar ese pulso?, ¿qué va a hacer el Gobierno de Aragón para ayudarle a que lo retome?

Nos preocupa que las restricciones de aforos y horarios han causado un daño muy importante a un sector que tenemos que ayudar. El plan financiado por el Gobierno de España con 140 millones también va a ir destinado a la gente de la cultura. Para recuperar el pulso necesitan una ayuda que el Gobierno de Aragón les va a dar.

¿Cuál ha sido la decisión más difícil que ha tenido que tomar durante este último año?

La más difícil, sin duda, fue la primera. Dos días antes del estado de alarma tuvimos que cerrar los colegios, lo cual producía verdadero vértigo porque no sabíamos lo que teníamos enfrente. Adoptamos una decisión que creo que fue acertada. Después hemos adoptado un alud de decisiones de toda naturaleza y siempre hemos tenido claro que no nos iba a temblar la mano y que íbamos a hacer todo lo que hubiera que hacer para proteger la salud de los aragoneses. Hemos cometido errores, evidentemente.

¿Cuáles?

Ahora me replantearía un confinamiento provincial tan prolongado como el que vivimos, también debimos ser más estrictos en la gestión de las restricciones en el puente del Pilar... Sabíamos que los temporeros podían ocasionar algún problema pero no tantos como ocasionaron. No los temporeros, que no son responsables de nada, sino la irresponsabilidad de muchos de sus empleadores. Nos enfrentábamos a un fenómeno totalmente desconocido y los errores eran prácticamente inevitables.

Uno de los colectivos que más ha sufrido la pandemia han sido nuestros mayores

Esta generación ha dado ejemplo de seriedad, de afrontar la vida con sobriedad y compromiso. Es una generación sacrificada. Para nosotros ha sido muy doloroso tener que tomar medidas que, por cuidar a estas personas, representaban una especie de aislamiento, se les causaba un dolor que a nosotros nos dolía mucho. Yo lo sufrí en el caso de mi padre, que estaba en una residencia. Si algo nos ha quedado grabado a fuego en la memoria será lo que han sufrido las personas mayores, el ejemplo que nos han dado y, sobre todo, esa paradoja de que, por cuidarlos, les hemos sometido a regímenes de soledad absolutamente indeseables.

117.000 personas en Aragón ya han recibido las dos dosis de la vacuna contra la COVID-19. ¿Cree que todavía es posible llegar a finales de agosto con el 70% de la población vacunada?

Nos tenemos que atener a lo que nos va diciendo el Gobierno de España, que a su vez depende de la Unión Europea. Aragón tiene capacidad para administrar el triple o el cuádruple de las que está administrando, pero solo podemos administrar las que nos llegan. Los efectos de que se haya vacunado ya a esa minoría son espectaculares. El número de decesos entre personas mayores en residencias ha descendido de manera formidable, la quinta ola que estamos viviendo no ha tenido la gravedad de las anteriores, el impacto ha sido más reducido…Lo primero que podremos hacer con absoluta normalidad es la campaña de la nieve, que tantos quebraderos de cabeza nos ha causado este año. 

Tras los reveses judiciales que sufrió, Aragón pudo aprobar su propia ley autonómica. ¿Teme que, como dicen, esta norma no sea suficiente para poder limitar la libertad de circulación cuando finalice el estado de alarma el 9 de mayo

Las autonomías han demostrado una mayoría de edad con ocasión de la pandemia, toda vez que los gobiernos autonómicos hemos soportado la crisis más grave que ha sufrido España desde 1939. El estado autonómico ha sido fuerte, ha resistido y hemos ejercido bien nuestras competencias. En Aragón, además, hemos sido capaces de legislar. Somos la única comunidad que ha aprobado una ley para hacer frente a la pandemia.

A partir del 9 de mayo, si no se prorroga el estado de alarma, estamos en disposición de tomar más medidas que el resto de comunidades como consecuencia de esa ley. Podemos hacer confinamientos locales o provinciales, podemos tomar medidas de restricción de espacios, de horarios... podemos hacer prácticamente todo, excepto decretar el toque de queda o hacer confinamientos autonómicos. Intuyo que, seguramente, tal como evolucionan los datos, ya no haya que recurrir a medidas extremas.

¿Lo peor ha pasado y ya no habrá que tomar medidas o algunas, aunque menores, sí que habrá que adoptar?

Es prácticamente unánime la opinión de que lo peor ha pasado. Estamos en una ola, causada por la Semana Santa, que está teniendo un perfil mucho más bajo que las anteriores. Intuyo que vamos a ir progresivamente a mejor, no digo que no vayamos a tener que tomar algún tipo de medida, pero me dolería mucho equivocarme si digo que no serán tan drásticas como las que hemos tenido que tomar. Apostaría a que, salvo confinamientos locales, confinamientos provinciales ya no tendremos que tomar.

¿Cuándo van a empezar a llegar estas ayudas en sectores como hostelería y turismo?

Se está tramitando la orden correspondiente que se podrá lanzar para que empiecen las solicitudes de los beneficiarios en el momento en que las diputaciones aprueben sus convenios. Esto tendría que ser pronto, porque se va a solapar con otro tipo de ayudas. Aragón ha sido la comunidad que más está ayudando a la hostelería y al turismo. Van a venir más ayudas específicamente para la nieve, otro plan del Gobierno de España de 140 millones de euros... Sé que los ciudadanos no entienden la lentitud que se produce en la Administración pero les pido que tengan paciencia porque todo está aprobado, el dinero existe y solo falta que la maquinaria administrativa dé los últimos pasos para que las ayudas empiecen a llegar.

Ha mencionado antes la nieve, que representa el 7% del PIB de Aragón, el 10% si se tiene en cuenta la provincia de Huesca, da empleo directo e indirecto a más de 16.000 personas... ¿Va a haber un plan específico para la nieve?

Sí, estamos ultimándolo con aportaciones del Gobierno de Aragón y de las diputaciones de Huesca y de Teruel. Será complementario de los otros planes. Ha habido otros sectores también muy damnificados que todavía están esperando que se les dé respuesta, que ya les digo que se les dará. De lo que se trata es de que nadie se queda atrás ni tenga la sensación de que ha quedado abandonado por el Gobierno de Aragón.

Tenemos mucho futuro, proyectos formidables, pero lo primero que tenemos que hacer es cerrar las brechas que la pandemia ha ocasionado en estos sectores.

¿Maneja algún plazo para ese plan?

Dar plazos en estos casos es casi una temeridad. De lo que se trata es de darle forma administrativa y que las ayudas les lleguen. Tenemos una Administración tan enrevesada que aplicar cualquier decisión cuesta más que conseguir el dinero y los acuerdos que preceden a la decisión.

Este año se han destruido 13.400 empleos y hay unas 14.700 personas que todavía están afectadas por ERTEs. ¿Qué planes tiene el Gobierno de Aragón para dinamizar el mercado, para generar empleo?

Hay una parte de todo ese análisis que es la más dolorosa, la cifra de desempleados, pero hay elementos que inducen al optimismo. Los motores fundamentales de la economía aragonesa, la industria, la logística, el sector de las renovables, la agroalimentación, están funcionando a pleno rendimiento. Esa es la base de la economía. La mejor receta para reactivar la hostelería y el turismo es la eliminación de las restricciones. El levantamiento del confinamiento provincial y la mejora de los horarios ha ocasionado un incremento constante del empleo en ese sector. Tenemos menos gente en ERTE que otras comunidades autónomas y estoy convencido de que, a final de año, habremos normalizado el empleo en los sectores servicios. Y el resto de los sectores, a tenor de los proyectos que tenemos encima de la mesa, estoy convencido de que van a situar la economía aragonesa muy por encima del tono y la media del conjunto de la economía española.

Para los jóvenes, ¿cómo es el futuro que les espera, debemos ser optimistas?

No solo debemos serlo, sino que tenemos la obligación de serlo. Se puede ser optimista por dos razones. Primero, porque las cosas van bien, y segundo, por tratar de que las cosas vayan bien. Los jóvenes tienen motivos para la preocupación. Teníamos excelentes cifras de empleo joven antes de la pandemia. Ahora las tenemos sensiblemente peores. En ese sentido, el Gobierno va a redoblar esfuerzos tanto en la Formación Profesional, mejorada en cantidad y calidad, como a través de un nuevo plan de empleo para jóvenes. El Gobierno sabe que se tiene que dedicar de manera muy intensa a ellos. Les pido un punto de optimismo porque sin esperanza ni optimismo es imposible que se supere cualquier situación.

¿Tiene idea de qué fondos europeos van a llegar y qué proyectos prosperarán?

A corto plazo, lo fundamental no son los fondos europeos sino las medidas de recuperación de los sectores más damnificados, que son el sector servicios. Eso es lo más inmediato de todo. Los fondos europeos nos van a permitir transformar nuestra economía, acelerar esos procesos y esas inversiones que ya estaban iniciados anteriormente. Confío que esta colaboración público-privada entre el Gobierno y las empresas tenga como colofón una buena acogida por parte del Gobierno de España, que es quien tiene que aprobar las ayudas, y que sean un revulsivo definitivo para nuestra economía.

Ha destacado que estamos en una crisis sin precedentes. ¿Tenemos razones para confiar en la economía aragonesa?

Tenemos razones para confiar en la economía aragonesa más allá de las políticas públicas. La economía aragonesa tiene un músculo y un nervio formidable, un talento que la hacen sobresalir sobre las demás economías españolas. Tenemos fundamentos para pensar en el futuro con optimismo, otra cosa es que no perdamos la vista respecto a los destrozos de la pandemia. La prioridad del Gobierno de Aragón, junto con la recuperación de la economía, es recuperar la fuerza y la salud de los servicios públicos: la sanidad pública, la escuela pública, de los servicios sociales... y, sobre todo, detectar todas las brechas que se han ocasionado dentro del tejido social aragonés para que esta crisis no añada desigualdades a la crisis anterior. De esta crisis tenemos que salir más fuertes, pero todos a la vez, sin dejar a nadie atrás.

¿Cómo han gestionado las discrepancias dentro del Gobierno de Aragón?

Hicimos un acuerdo que, de entrada, se antojaba difícil. Algunos pronosticaban de corta duración. En estos momentos es más sólido que cuando arrancó. Aceptamos que teníamos discrepancias insalvables, por ejemplo en el tema de la nieve o cuestiones medioambientales, y como sabíamos que eran insalvables no nos propusimos posiciones intermedias. La sentencia de Mularroya es demoledora. CHA y Podemos es una sentencia que celebran, mientras que el PSOE y el PAR, y para el resto de grupos, es una sentencia perjudicial para la Comunidad. No tiene sentido hablar de combatir la despoblación y, al mismo sentido, privar al medio rural de aquellos instrumentos que permiten combatir la despoblación.

El sector agrario sale a la calle para exigir una PAC más justa y más profesional, se está ultimando la reforma para 2023-2027, ¿cuál es la propuesta del Gobierno de Aragón? ¿va a haber alguna solución transitoria?

Si los fondos que llegan a España, y en particular a Aragón, se utilizaran debidamente, seguramente no habría una herramienta más potente para combatir la despoblación. Buena parte de esos fondos en las últimas décadas han ido a parar a personas que no están directamente implicadas en la agricultura, y que perciben estos fondos por unos derechos históricos absolutamente improductivos que deberían desaparecer. Si consiguiéramos una visión de la PAC que elimine los derechos históricos y que suponga que todos los fondos que lleguen a Aragón vayan a fomentar las rentas agrarias de los verdaderos profesionales, la PAC sería la mejor política pública para regenerar el medio rural aragonés. Pero no todas las comunidades piensan igual que nosotros.

¿Le preocupa el clima político que hay en España?

Me preocupa mucho porque llevamos unos años de inestabilidad política. Esa es la mejor manera de presentarse ante el mundo, de ofrecer seguridad ante los inversores... Me satisface mucho que en Aragón la dinámica sea la contraria. De las crisis, no se sale ni por la izquierda ni por la derecha, se sale mirando todos al frente y dándonos la mano. Hemos hecho grandes acuerdos, como la Estrategia Aragonesa de Recuperación social y económica, suscrita por siete de las ocho fuerzas políticas del parlamento. Si somos capaces de mantener este clima y esta estabilidad, entender que Aragón no es un proyecto ni de izquierdas ni de derechas, sino un proyecto común, el futuro que tiene esta Comunidad es absolutamente magnífico.

El día 23 celebramos el día de Aragón. ¿Qué le falta al Aragón que se imagina Javier Lambán?

Le falta una solución a la financiación autonómica. Ahora que estamos celebrando estos 40 años de autogobierno, que a Aragón le han sentado de maravilla, hacemos cosas que jamás se hubieran hecho desde Madrid. El balance que tenemos que hacer es muy positivo del autogobierno para la comunidad. Es también momento de mirar lo que nos falta, nos falta un sistema de financiación justo. Cuesta mucho más cara una plaza escolar en Aragón que en Valencia y la financiación de autonómica debería contemplar esa variable. A los gobiernos les viene de perlas que se les reclamen planes contra la despoblación, porque eso les permite mirar hacia otro lado y no responder ante la financiación autonómica. No se puede hablar de una España más poblada y, a la vez, plantear una financiación que prima el número de personas frente al coste real de los servicios.

Mi reivindicación es que el Gobierno de España se plantee una nueva financiación autonómica, que tenga el coraje de no secundar el imperativo de las comunidades más pobladas.

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