EDUCACIÓN Y EMPLEO

Los oficios perdidos de una FP que bate récords en Aragón

La Comunidad ha superado los 26.000 inscritos en estas titulaciones. Mientras algunas rozan el 100% de incorporación al mercado de trabajo, otras apenas alcanzan el 50%

JAVIER OLIVÁN /
Un trabajador realiza labores de soldador
icono foto Un trabajador realiza labores de soldador

Aragón ha batido este curso todos los récords de matriculación en Formación Profesional. La Comunidad ha superado por primera vez la barrera de los 26.000 inscritos, además de crear casi 1.000 nuevas plazas. En total, 102 centros imparten un tipo de enseñanza cuyo porcentaje de inserción laboral varía según el sector al que pertenezca. Mientras formaciones como Hostelería y Turismo, con un 100% de empleabilidad, o Fabricación mecánica, con un 92%, son algunas de las que más estudiantes aportan al mercado laboral, otras como Madera, mueble y corcho o Textil, confección y piel, tan solo incorporan al 50% de sus titulados al mundo profesional.

Uno de los colectivos formado en esta última FP es el de zapatero. Una profesión muy antigua y con un futuro muy incierto, debido al escaso número de jóvenes que apuestan por ella. "Es un gremio que tarde o temprano desaparecerá, tiene un futuro complicadísimo", afirma con resignación Ramón García, presidente de la Asociación Provincial Empresarial de Artesanos Reparadores de Calzado de Zaragoza (Arte-Recal), consciente de las enormes dificultades que sufre el sector para subsistir. "Ahora se usan zapatos más baratos que se rompen y se tiran. Poca gente compra un buen zapato que luego vaya a arreglar. En Zaragoza quedaremos unos 35 zapateros y en Aragón, menos de 60", lamenta.

A punto de cumplir 65 años, lleva más de 50 reparando calzado en la Comunidad. Toda una vida que inició, como otros miembros del sector, junto a su padre, con apenas 15 años. "La maquinaria antes era mucho más cara y muy diferente, ha cambiado todo mucho: el material de coser, lijar…”, evoca García, especializado desde hace 35 años en el sector de cerrajería, donde cuenta también con el apoyo de su hijo. “Hacemos de todo: reparación de calzado, que es lo que menos hay, llaves, arreglo de maletas…", señala.

José Jorge Martínez, de 55 años, también ha dedicado toda su vida al sector del calzado. "Empecé con 14 años con mi padre. Todo se hacía a mano. Antes arreglar unas suelas costaba semanas, ahora están en unas horas", relata este profesional, consciente de que el oficio difícilmente sobrevivirá. Sobre un hipotético relevo generacional, Martínez tiene claro que “se perderá”. "Tengo dos hijos, de 32 y 22 años, y no he querido enseñarles el trabajo porque no veo futuro", asegura con rotundidad.

“Hay pocos tapiceros, pero mucho trabajo”

Sergio Pedrosa se dedica a la tapicería desde hace 15 años. Después de trabajar en una empresa de la construcción, se muestra satisfecho de cambiar de oficio, ya que “es una profesión de futuro porque siempre hay que reparar muebles". "Hay pocos tapiceros, pero mucho trabajo. Una silla de casa de tu madre, aunque solo sea por cariño, la sueles reparar en vez de tirarla", afirma.

Además, Pedrosa lamenta el poco interés que muestran las nuevas generaciones por este trabajo. "La sociedad ha cambiado hacia la tecnología e internet. Por tener una página web, las compras suben un 30 o 40%, pero a los jóvenes no les interesa dedicarse a la tapicería", relata.

Padre de cinco hijos, no tiene claro que alguno se decante por este sector. “Igual alguno cae, pero con el ordenador, los videojuegos o Youtube, es complicado que los jóvenes apuesten por profesiones de este tipo", dice.

“Es difícil encontrar gente que esté en paro”

En la otra cara de la moneda, otras formaciones profesionales sí pueden presumir de un elevado volumen de empleabilidad en sus estudiantes, como Fabricación mecánica. "Es difícil encontrar gente que haya estudiado esta FP y esté en paro. Son profesiones muy especializadas, que requieren mucha técnica", explica José Manuel Lamarca, profesor de esta área en el IES Miralbueno, de Zaragoza, donde lleva formando jóvenes desde hace 11 años.

Este curso cuentan con alrededor de 120 estudiantes repartidos en FP Básica, con menores de 18 años, Grado Medio, desde 18 hasta 23 años aproximadamente, y Grado Superior, donde la gran mayoría son gente de más edad que trabaja por las mañanas y asiste a clase por la tarde. En el centro trabajan con alrededor de 40 empresas para favorecer la inserción laboral de los jóvenes.

Uno de estos estudiantes es David Pinillos, que actualmente cursa el Grado Superior de Fabricación Mecánica. “Este tema siempre me ha gustado y me ha llamado la atención. Es uno de los grados a los que veo muchísima salida. Aquí en Zaragoza hay mucha oferta de trabajo, talleres grandes, pequeños, de reparaciones... la variedad es muy amplia”, señala Pinillos. A sus 30 años, es el más mayor de una clase de 24 alumnos con edades que oscilan, mayoritariamente, entre los 18 y los 25 años.