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Rómulo Royo transforma el Centro de Historias en un universo de fantasía inspirado en Goya

El artista zaragozano presenta una instalación inmersiva que dialoga con la mitología griega y el imaginario del genio de Fuendetodos

Aragón Cultura /
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El artista zaragozano Rómulo Royo propone una experiencia que invita a cruzar literalmente el umbral del cuadro. Desde este viernes y hasta el 5 de julio, el espacio Lienzo Abierto del Centro de Historias de Zaragoza acoge una instalación inmersiva que fusiona fantasía, mitología griega y la poderosa herencia visual de Francisco de Goya.

La propuesta parte del óleo “Las lampades”, obra del propio Royo, y del grabado “Miren que grabes!” de Goya. A partir de ambos trabajos, el creador construye un “fantasy art” envolvente, compuesto por telas impresas, transparencias y juegos de luz que permiten al visitante adentrarse en la escena.

Nada más acceder al recinto, el espectador se ve rodeado por figuras monumentales que parecen emerger del espacio. Sombras, reflejos y fragmentos superpuestos generan una atmósfera cambiante, sin un recorrido prefijado, en la que cada paso ofrece una nueva lectura.

Las ninfas como símbolo de inspiración

En el centro conceptual de la instalación se encuentran las lampades, ninfas de la mitología griega asociadas al fuego y la luz. “Portan la luz, pero no para alumbrar el camino, sino para incendiar la razón y que surja la creatividad”, explica Royo.

A través de estas figuras, el artista establece un puente entre épocas. Le interesa, señala, esa tensión entre sueño y razón que late en la obra de Goya, ese territorio donde lo oscuro y lo poético conviven. La instalación plantea así un diálogo entre pasado y presente, entre la tradición gráfica goyesca y la estética contemporánea del arte fantástico.

Un diálogo entre lenguajes y generaciones

Durante la presentación, la consejera de Educación, Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Zaragoza, Sara Fernández, destacó el papel de Royo como “embajador del arte contemporáneo” y subrayó su capacidad para reinterpretar la influencia goyesca desde nuevos lenguajes visuales. También participó el economista y crítico de cómic Juan Royo, quien puso en valor la trayectoria del artista.

La obra no se limita a reinterpretar imágenes. Reflexiona sobre cómo los imaginarios se transmiten, se transforman y se resignifican con el paso del tiempo. El resultado es un espacio en el que la pintura deja de ser un plano estático para convertirse en experiencia física.

Hasta el 5 de julio, el público podrá recorrer esta propuesta que sitúa a Zaragoza en el mapa del arte fantástico contemporáneo, reivindicando al mismo tiempo la vigencia del legado de Goya.

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