Los secretos del Palacio de Armijo

El programa 'Aragón en Abierto' recorre los rincones de la sede del Justicia de Aragón

ARAGÓN CULTURA /

El actual Justicia de Aragón, Ángel Dolado, recibe a un equipo de 'Aragón en Abierto' de Aragón TV. Explica que el pasado año la construcción que funciona como sede de la institución del justiciazgo cumplió 25 años. Un palacio renacentista bajo el nombre de Armijo.

Para dar a conocer sus secretos a la ciudadanía acaban de editar el libro 'El Justicia de Aragón. Un palacio, una sede', que reúne las intrahistorias del edificio. El asesor de comunicación de la institución, Mario San Miguel, guía a las cámaras de Aragón TV por el corazón del justiciazgo, en el que se atienden las peticiones de los aragoneses.

La parte del palacio renacentista cobija unas techumbres mudéjares de otro palacio derribado en Zaragoza. La biblioteca sirve de sala de reuniones en torno a una mesa elaborada con el único paño original de la techumbre original del palacio.

En la parte de administración se gestionan los expedientes de los ciudadanos y se ubican los despachos de los asesores de diversas disciplinas que trabajan, día a día, para dar respuesta y solución a las peticiones de los aragoneses.

El edificio, a fondo

El Justicia de Aragón tuvo históricamente su sede en la Casa o Palacio de la Diputación del Reino, destruido durante los Sitios de Zaragoza. Desde la recuperación de la Institución se buscó una sede para la misma, permaneciendo los primeros años en unas oficinas de la Calle San Jorge donde habían estado las Cortes de Aragón también de forma provisional. El 20 de diciembre de 1995 se inauguró el rehabilitado Palacio de Armijo como sede de la Institución.

Este solar, fue adquirido en 1147 por el Cabildo para situar viviendas de las dignidades catedralicias y en este solar se construyó la correspondiente al Arcipreste de la Seo, función que tuvo, la de residencia de eclesiásticos hasta 1847, que hubo de ser vendida por estos, por deber con la Ley Desamortizadora de 1841.

Desde entonces, varios fueron los propietarios: las familias Domec, Andreu y Pastor Hasta que en 1865 fue adquirida por los hermanos Armijo, procedentes de Córdoba y que la destinaron a casa de vecindad para inquilinos, transformando buena parte de su interior y perdiendo su fisionomía original.

A finales de los años 70, ya en estado de ruina, fue parcialmente demolido y consolidada su fachada, en 1981 fue vendido al Ayuntamiento de Zaragoza presidido por Ramón Sainz de Varanda, quien quiso restaurarlo, aunque finalmente fue cedido a El Justicia de Aragón, quien encargó la recuperación del mismo, y su reconstrucción según la disposición inicial a los arquitectos Isabel Elorza García  y Manuel Fernández Ramírez.

Mantiene en la actualidad las plantas originales y ha reconstruido elementos a partir de piezas originales, incluyéndose elementos artísticos de otros edificios como los alfarjes provenientes de la antigua casa de la familia Cavallería, situada en la calle Cinegio.

El palacio es de reducidas dimensiones y consta de cuatro plantas y sótano, y sigue la tipología propia de los palacios aragoneses del siglo XVI. En la parte derecha de la planta baja de la fachada principal recayente a la c/ D. Juan de Aragón abre la sencilla portada de acceso al interior en arco de medio punto.

A su izquierda dos vanos adintelados descentrados. Tres balcones lo hacen en la planta noble, para terminar con la clásica galería de arquillos doblados en arco de medio punto que corre bajo el alero de madera con grandes ménsulas que soportan la correa sobre la que asientan los canecillos. En el patio se puede observar un cuadro de pintura histórica, 1864, de López Plan que representa los últimos momentos de vida de Juan Lanuza.

'El Justicia de Aragón. Un palacio, una sede'

La obra, escrita por el historiador Alex Garris y el arquitecto Sergio Sebastián hace un recorrido exhaustivo del devenir de un inmueble que desde 1147 a 1847 acogió a dignidades eclesiásticas, en particular y durante muchos periodos al Prior de la Seo, y que posteriormente y tras la desamortización de Espartero, fue propiedad de varias familias; siendo la última la Familia Armijo.

Especial hincapié realiza en el proceso de búsqueda de una sede para el Justicia iniciada por Emilio Gastón y culminada por Juan B. Monserrat y la labor realizada por los arquitectos Isabel Elorza García y Manuel Fernández Ramírez.

Alex Garris describe el edificio como “una amalgama del pasado y del presente que recupera una sea de identidad aragonesa como son sus casas señoriales renacentistas”. Por su parte Sergio Sebastián destaca el “mérito de quienes apostaron por recuperar un edificio que es un legado de muchas generaciones y que estaba en ruinas en los años 70”.

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