Kiki Morente, entre la memoria y el porvenir del flamenco
El cantaor granadino presenta este sábado en Zaragoza su álbum Azabache, una propuesta que respira tradición y se atreve a mirar hacia adelante sin miedo
El flamenco tiene muchas formas de sonar, pero pocas tan personales y sinceras como la que propone Kiki Morente, quien este sábado 24 de mayo, a las 21:00 horas, llevará al Teatro de las Esquinas de Zaragoza su último trabajo discográfico: Azabache. Un disco que no solo representa una nueva etapa creativa, sino también una reafirmación de su identidad artística.
Kiki Morente no necesita presentación entre los seguidores del flamenco. Hijo del inolvidable Enrique Morente y hermano de Estrella Morente, ha crecido respirando arte en casa y acompañando desde muy joven a su padre por escenarios de medio mundo. Esa herencia, lejos de pesarle, le ha servido de brújula para trazar su propio rumbo: el de un flamenco que respeta la raíz, pero no teme evolucionar.
Una propuesta escénica poderosa y auténtica
El concierto de Zaragoza será una oportunidad única para disfrutar de su directo, íntimo, pasional y profundamente actual, acompañado por músicos de primer nivel. Estarán con él en el escenario Carlos de Jacoba y Joni Jiménez a las guitarras, dos nombres imprescindibles del toque flamenco, y el bailaor Alberto Selles, cuya fuerza y elegancia sobre las tablas aportan al espectáculo una dimensión visual y emocional insustituible.
"Traducir la tradición" es el emblema de la casa Morente, y Kiki ha sabido hacerlo suyo. Con Azabache, publicado en 2024, se adentra en un terreno más libre, más personal, donde su voz navega con naturalidad entre el quejío clásico y las sonoridades contemporáneas. Es, sin duda, su trabajo más maduro hasta la fecha.
Un artista en plena madurez creativa
A sus 34 años, Kiki Morente se consolida como una de las voces imprescindibles del flamenco actual. Su primer álbum, Albayzín (2017), ya apuntaba maneras, y con El Cante (2021) dio un paso firme en la escena nacional. Pero ha sido con Azabache con el que ha logrado ese equilibrio tan difícil entre la fidelidad al cante antiguo y la exploración de nuevos lenguajes.
El espectáculo que llega a Zaragoza dura aproximadamente 80 minutos y promete ser un viaje emocional por distintas atmósferas del flamenco, del más recogido al más extrovertido, del susurro al arrebato. La capital aragonesa se prepara así para una noche de arte verdadero, de esas que dejan huella. Porque cuando el flamenco se canta desde el alma, el tiempo se detiene. Y Kiki Morente, con su voz heredada y reinventada, tiene el raro don de lograrlo.

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