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Cinco mitos sobre los festivales

Desmontamos cinco ideas erróneas sobre los festivales de música y explicamos cómo Aragón está redefiniendo la experiencia festivalera

Aragón Cultura /
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Grandes aglomeraciones, descontrol juvenil, precios desorbitados y estilos musicales limitados. Es la idea que muchos tienen sobre los festivales de música. Sin embargo, los festivales en España están demostrando que pueden ser mucho más que eso. 

No fue hasta los años 90 cuando comenzaron a florecer en España los festivales tal y como los conocemos, mientras que en países como Francia o Inglaterra ya llevaban décadas, desde los años 60. Con más de 800 festivales celebrados cada año, España figura entre los quince destinos más populares del mundo para los amantes de la música en directo. Y aunque las grandes ciudades acaparan buena parte de los focos, hay territorios que han sabido construir propuestas igual de potentes. Aragón es uno de ellos. Ha dado vida a festivales tan distintos como el vibrante Vive Latino, el multicultural Pirineos Sur o el emergente y accesible CalataFest. Todos ellos con un mismo objetivo: hacer de los festivales de música una experiencia multisensorial. 

Los festivales se han convertido en mucho más que simples encuentros sonoros. En España, estos eventos generan más de 500 millones de euros al año. Aragón ocupa el noveno puesto en el ranking nacional de facturación con 23 millones de euros, el doble de lo recaudado en 2011. En 2023, el festival Vive Latino dejó una huella de 8,8 millones de euros, creó cerca de dos mil empleos y elevó la ocupación hotelera al 77%. Muy cerca, Pirineos Sur, celebrado en Sallent de Gállego, Huesca, aportó más de 8 millones al territorio, demostrando que la música también puede ser un importante agente de desarrollo rural.

¿Qué hay de bueno, que hay de malo en los festivales? Lo vemos a continuación.

Los festivales son cosa de jóvenes

Aunque a menudo se asocian con la juventud y la modernidad, los festivales han sabido evolucionar. Más de la mitad del público tiene entre 16 y 29 años, pero eventos como Vive Latino, donde la media de edad supera los 30 años, demuestran que la música no entiende de generaciones. Lo mismo ocurre con Pirineos Sur o CalataFest, donde conviven artistas tan diversos como Yerai Cortés, Zaz, o Nathy Peluso. Cada uno atrae a un público distinto, pero todos comparten el mismo escenario.

No hay que dejarse una fortuna... ¿o sí?

Y si alguien aún piensa que “los festivales cuestan una fortuna”, es porque no ha explorado la diversidad de opciones que ofrece Aragón. Pirineos Sur propone entradas desde 25€, mientras que CalataFest ofrece acceso a dos días de música por apenas 50€. Vive Latino, con una propuesta más ambiciosa, permite elegir entre entradas de día o pases completos. Dentro de los recintos, la oferta gastronómica es tan variada como los estilos musicales que suenan en sus escenarios.  

Dormir en el suelo

Otro mito que se desvanece es el de la acampada obligatoria. Aunque sigue siendo una opción para los más aventureros, la logística ha mejorado notablemente. En Sallent de Gállego, el ayuntamiento ha habilitado espacios para caravanas y servicio de lanzaderas. En Zaragoza, los parkings permiten estacionar caravanas, el tranvía extiende su horario hasta altas horas de la madrugada y una línea especial de autobuses acompaña a los asistentes durante los días de festival. Y por supuesto, siempre hay cerca un hotel o casa rural.

Un caos organizado

Los festivales en Aragón destacan por su planificación y su compromiso con la seguridad. Cada detalle logístico se cuida al milímetro: desde los accesos controlados y la presencia constante de personas de seguridad, hasta los servicios médicos disponibles en todo momento. En Zaragoza, se reforzaron los servicios de movilidad, facilitando un regreso seguro y ordenado; en Sallent de Gállego se habilitaron nuevas zonas de descanso para evitar aglomeraciones. 

Jugar sobre seguro

La magia de estos eventos va mucho más allá del cartel: es la atmosfera, la energía compartida, lo inesperado. En 2023, más de 40.000 personas asistieron al Vive Latino en Zaragoza, y entre ellas, 10.000 llegaron desde 40 países distintos, incluyendo México, Estados Unidos, Francia o Italia. ¿Vinieron todos por un nombre en concreto? Probablemente no. Vinieron por la experiencia. Lo mismo ocurrió en el Pirineos Sur, que atrajo a más de 45.000 asistentes, de los cuales el 65% eran de fuera de Aragón.

En definitiva, los festivales de música en Aragón han dejado de ser simples eventos para convertirse en auténticas experiencias culturales, sociales y económicas. Han roto los estereotipos que durante años los encasillaron como espacios caóticos, caros y exclusivos para jóvenes. Hoy, son puntos de encuentro profundamente enriquecedores en los que Aragón ha demostrado estar a la altura de los grandes.

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