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CONMEMORACIÓN

Un reencuentro con Machado en el 150 aniversario de su nacimiento

Un poeta que sigue inspirando a artistas en todos los países de habla hispana

Aragón Cultura /
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Hace siglo y medio, en Sevilla, y de padre abogado y periodista y madre confitera, nacía Antonio Machado Ruiz, el segundo de los hermanos, por detrás del también poeta y dramaturgo Manuel. Ocho años pasó allí, donde recordaba su infancia con "un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero". La familia tuvo que mudarse a Madrid por problemas económicos, además de por la cátedra que recibió el abuelo en la Universidad Central. Machado y sus hermanos Manuel y José, comenzaron a estudiar en el Instituto Libre de Enseñanza y recibió clases de profesores como Joaquín Costa.

Mientras Antonio trataba de conseguir el bachillerato, la situación económica de la familia era crítica, lo que obligó al padre, Antonio Machado Álvarez, a partir hacia Puerto Rico a trabajar como abogado. No pasó un año hasta que una tuberculosis acabó con su vida, el 4 de febrero de 1893.

Madrid, Soledades

A finales del siglo XIX, los hermanos Machado se enamoraron de la noche madrileña. Entre tablaos, cafés y tertulias, los poetas acabaron inmersos en esa bohemia de la que tanto hablaba Valle-Inclán. En 1899 y 1902, Antonio visita París, donde trabajaban sus hermanos. Allí pudo conocer a otros artistas de la Generación del 98, como Pío Baroja. Cuando volvió a la capital española, tras sus andaduras en Francia, publicó su primera gran obra, Soledades. En 1907 la amplió, con el sobrenombre Galerías.

Campos de Castilla, Leonor y su sentimiento en Soria

Ese mismo año Machado escogió Soria como nuevo hogar para vivir. Sirvió de inspiración para su obra Campos de Castilla, donde narra la cruda realidad de la tierra de la época, y conoció al gran amor de su vida, Leonor, con la que se casó en 1909, y a la que perdió tres años más tarde por una tuberculosis. Tenía 19 años.

Machado pidió su traslado a Madrid, pero el único lugar libre que quedaba para él se situaba en Baeza, al norte de Andalucía. Siete años pasó en la denominada 'Salamanca andaluza', por su universidad y su seminario. El poeta, en cambio, plasmaba su opinión sobre la localidad en una carta a Miguel de Unamuno, en la que consideraba Baeza como "la comarca más rica de Jaén, aunque poblada de mendigos y de señoritos arruinados en la ruleta". Durante esa época visitaba mucho a su familia en Madrid, y empezó a estrechar lazos con intelectuales de la época como un joven Federico García Lorca.

Segovia y la República

Pidió ser trasladado a Segovia, y esta vez le concedieron su deseo. 3,50 pesetas al día era lo que gastaba por hospedarse en un humilde hostal. Una curiosidad es que en 1927 fue nombrado miembro de la Real Academia Española de la Lengua, pero nunca llegó a palpar su asiento. Así se lo explicaba a Unamuno en otra carta: "Es un honor al cual no aspiré nunca; casi me atreveré a decir que aspiré a no tenerlo nunca. Pero Dios da pañuelo a quien no tiene narices".

Machado fue una de las personalidades nombradas para izar la bandera tricolor el 14 de abril del 31 en el Ayuntamiento de Segovia, día del nombramiento de la República. Poco más tarde pudo regresar a Madrid para volver a vivir con su familia. En los años siguientes, Machado dejó de lado la poesía para dedicarse a la prosa, participar en el Teatro Popular y escribir para periódicos como El Diario de Madrid o El Sol.

La Guerra, el exilio y la muerte

Llegó la Guerra Civil, y aunque Machado no quería en un primer momento, la Alianza de Intelectuales decidió evacuar a un grupo de artistas entre los que se encontraban él, su hermano, y poetas de la talla de Alberti. Primero fueron a Rocafort, Valencia. En este tiempo, Machado no dejó de escribir, plasmando la crueldad del conflicto en obras como La Guerra. Luego, al verse Valencia aislada por el bando sublevado, partieron hacia Barcelona, para al final tener que exiliarse en Francia, en la localidad de Colliure. No pasó un mes fuera de España cuando una neumonía acabó con su vida, el 22 de febrero de 1939.

Artistas como Joan Manuel Serrat, Pablo Picasso o Joan Miró han homenajeado a Machado con el tiempo a través de canciones, carteles y pinturas, para mantener vivo el nombre que empezó a dar vida a un poeta hace 150 años, y que sigue inspirando y dando que hablar.

Nosotros recuperamos la visión sobre su obra de Jesús Soria Caro en el programa La torre de Babel. Puedes escucharla en el podcast.

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La Torre de Babel. Volver a Machado con Jesús Soria Caro
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